Santa Cruz de La Palma aprueba un presupuesto cercano a los 26 millones con la acción social como eje y rebajas fiscales en la tasa de residuos
El Ayuntamiento de Santa Cruz de La Palma ha aprobado recientemente un presupuesto municipal que roza los 26 millones de euros, con la acción social como principal prioridad. Así lo explicó en Herrera en COPE La Palma el concejal de Hacienda, el nacionalista Juan Guerra, quien defendió que las cuentas “son el resultado de meses y meses de trabajo” y del acuerdo entre los dos grupos que sostienen el gobierno local.
Guerra subrayó que, en una isla “envejecida” y con necesidades crecientes de atención, la inversión social no es un apartado accesorio, sino un pilar. Y junto a ese capítulo, el edil situó otros dos grandes frentes: la estabilidad del personal municipal y una política fiscal que, según afirmó, busca aliviar la carga a vecinos y pequeño comercio, empezando por la tasa de residuos.
“Presentar un presupuesto alivia… pero no es nada sencillo”
El responsable de Hacienda reconoció la complejidad de encajar prioridades, proyectos y límites presupuestarios cuando se gobierna en coalición. “Al final somos dos grupos políticos, hay que coordinar propuestas, cada concejal tiene su hoja de ruta… y muchas veces todos pensamos en nuestra área”, resumió. En esa negociación interna, añadió, toca marcar hasta dónde se puede llegar, “hacer recortes por un lado o por otro” y amarrar un documento final desde el consenso.
Salud financiera: intereses bancarios y remanentes
Preguntado por la situación económica del Ayuntamiento, Guerra sostuvo que Santa Cruz de La Palma mantiene una buena salud financiera. Como ejemplo, citó que en el último ejercicio se ingresaron entre 600.000 y 700.000 euros solo en intereses bancarios, tras una negociación con entidades financieras. Un dato que, en su explicación, no implica “ahorro” por inacción, sino una realidad habitual en la administración pública: hay fondos que llegan tarde, partidas que no se ejecutan a tiempo por trámites o programas plurianuales y cantidades que pasan de un ejercicio a otro.
En ese contexto, aportó cifras del año anterior para ilustrar cómo se mueve realmente la ejecución presupuestaria: en 2025 el presupuesto inicial rondaba los 24,2 millones, pero el gasto final superó los 31 millones, en parte por el incremento de ingresos procedentes de otras administraciones. Aun así, reconoció que quedaron recursos sin ejecutar que se incorporan posteriormente: habló de alrededor de 9 millones de euros de remanente que se irían sumando durante el ejercicio.
Ante la crítica de la oposición —que acusa al gobierno de “no gastar” y por eso tener dinero en caja—, Guerra lo achacó a un “desconocimiento” del funcionamiento administrativo. “El dinero que está en los bancos es dinero presupuestado para determinados fines y que no se ha gastado de momento, pero está ahí para gastarse”, defendió.
Vivienda y aparcamientos: “dos asignaturas pendientes”
Uno de los debates que salió a la palestra fue la comparación entre partidas: la oposición ha señalado que se contempla alrededor de un millón de euros en fiestas frente a 294.000 euros en vivienda. Guerra admitió que la vivienda sigue siendo una asignatura pendiente del municipio y repasó actuaciones y limitaciones.
Recordó la compra de suelo en zonas como La Encarnación y Calcina, con la idea de facilitar futuras promociones, aunque advirtió de que Santa Cruz no está entre los municipios con prioridad en algunas planificaciones. También lamentó que en la legislatura anterior no se aprovechara una “oportunidad histórica” tras el volcán, cuando un decreto permitía recalificar suelo rústico para construir vivienda. “Ahora estamos en una circunstancia diferente: hay que comprar suelo y cederlo al Instituto Canario de Vivienda o a Visocan para que construyan”, explicó.
Además, avanzó que el presupuesto incorpora fondos del Cabildo (en torno a 1,078 millones de euros) destinados a adquisición de suelo, tanto para vivienda como para otra carencia que puso sobre la mesa: los aparcamientos.
Personal municipal: más estabilidad y refuerzo en servicios clave
Otro de los capítulos centrales fue el de personal, un problema estructural que el concejal vinculó al crecimiento de la burocracia y a la necesidad de reforzar áreas esenciales. Según los datos aportados, el Ayuntamiento cuenta con 209 trabajadores, pero arrastra falta de estabilidad y un importante reto generacional: “La media supera los 55 años, muchos con más de 60”.
Guerra detalló que existen vacantes (mencionó 34 plazas de funcionarios y 27 de laborales) y que el consistorio tiene procesos selectivos en marcha para cubrir necesidades. En paralelo, señaló las dificultades derivadas de las bajas laborales —llegaron a registrar 97 en un momento dado— y el recurso a convenios temporales, que “han sido una ayuda”, citando el ejemplo de la Bajada de la Virgen, cuando se llegó a 333 personas gracias a esos programas.
El refuerzo, dijo, se dirigirá especialmente a Obras y Servicios y a Servicios Sociales. En este último ámbito, anunció creación de plazas vinculadas a la ayuda a domicilio y perfiles como psicólogo o educador social, con el objetivo de sostener una demanda creciente.
En cuanto al coste, indicó que el capítulo de personal se presupuesta este año en torno a 11 millones de euros, aunque recordó que el ejercicio anterior el gasto real superó los 13 millones, lo que da idea —según defendió— del esfuerzo y de la tensión que soportan los servicios.
Fiestas y externalización: “la subida no es lo que parece”
Sobre el aumento de algunas partidas, como la de fiestas, Guerra sostuvo que parte del incremento responde a un cambio de enfoque contable y organizativo: antes, muchos costes se “escondían” en áreas como Obras y Servicios porque era personal municipal quien montaba escenarios, alumbrado u operativos. Ahora, explicó, ciertas licitaciones incluyen el paquete completo (escenario, montaje y desmontaje), lo que desplaza gastos a Cultura y Fiestas y da la sensación de una subida mayor. Aun así, defendió que en eventos pequeños se continúa usando infraestructura y medios propios.
Rebaja en la tasa de residuos: menos carga para el 90% y para el pequeño comercio
Uno de los anuncios más concretos fue la reducción de la tasa de residuos (basura). Guerra explicó que la normativa obligó a reestructurar el sistema con criterios de reciclaje y reutilización, y que el Ayuntamiento encargó un estudio —aseguró que fue el único municipio que lo hizo en ese momento— para ajustar la tasa sin asfixiar a la ciudadanía.
La fórmula, según detalló, combina valor catastral y número de empadronados en la vivienda, con un resultado claro: “en casi el 90% de los vecinos se reduce sustancialmente la tasa” y también “al pequeño comercio”. El concejal enmarcó esta línea en el principio de “quien más contamina, más paga”, apuntando especialmente a grandes empresas, y conectó la estrategia con futuros cambios como la recogida selectiva y proyectos de mejora en el casco urbano.
El IBI, en estudio: aliviar herencias y situaciones familiares
Guerra también señaló que el Ayuntamiento trabaja en medidas para rebajar el IBI en determinados supuestos, especialmente vinculados a sucesiones y herencias, defendiendo que no es justo que quien hereda la vivienda familiar tenga que afrontar una carga que dificulte “seguir viviendo” en ella. Reconoció, eso sí, que hay retrasos por la jubilación de responsables técnicos en Gestión Tributaria y la necesidad de completar plazas.
Ayudas por obras y comercio: “buscar fórmulas”
En el tramo final, se abordó el impacto de obras en zonas comerciales, con la pregunta sobre bonificaciones fiscales a negocios afectados por meses de trabajos y restricciones de acceso. Guerra afirmó que se estudian medidas de activación y que la demanda ha llegado desde organizaciones comerciales, aunque lo dejó en el terreno de la búsqueda de fórmulas y posibilidades “en la medida de lo posible”.
Con todo, el concejal insistió en la idea general que atraviesa el presupuesto: blindar la atención social, ordenar la casa por dentro con más estabilidad laboral y avanzar hacia una fiscalidad más llevadera para vecinos y pequeños negocios, sin perder de vista dos retos que reconoció abiertamente como pendientes: vivienda y aparcamientos.




















