Primitivo Jerónimo: “Lo único improvisado parece la rueda de prensa de Trump; esto huele a operación trabajada desde dentro”
La detención de Nicolás Maduro por fuerzas de Estados Unidos en Caracas ha abierto un escenario inesperado —y explosivo— en Venezuela. En COPE La Palma, el analista Primitivo Jerónimo interpretó lo ocurrido como el resultado de una estrategia “cocinada a fuego lento”, con “algún tipo de acuerdo” o colaboración desde el corazón del chavismo, más que como un golpe improvisado.
Según la información difundida por distintos medios internacionales, la operación estadounidense terminó con Maduro bajo custodia y con Delcy Rodríguez asumiendo el mando como presidenta interina/encargada, respaldada por instituciones del Estado.
“Trump no habló al mundo: habló a sus votantes”
Jerónimo arrancó el análisis poniendo el foco en Washington: “Aquí da la sensación de que lo único improvisado es la rueda de prensa de Trump… dirigida a sus votantes”. A su juicio, el presidente estadounidense busca rédito interno, con la mirada puesta en las elecciones de 2026, y no tanto una arquitectura estable para el futuro venezolano.
En las últimas horas, Trump ha endurecido el tono incluso con Delcy Rodríguez, a la que llegó a advertir públicamente, mientras defendía la intervención como “necesaria” para forzar una transición.
Un “topo” y la hipótesis del pacto
Para Jerónimo, la clave es que “tuvo que haber alguien desde dentro” trabajando con la Administración norteamericana. Esa hipótesis —la de una colaboración interna— también ha sido objeto de información y debate mediático en estas primeras crónicas del operativo.
El analista lo enmarcó en una lógica de supervivencia del propio sistema: prescindir de Maduro para “salvar algunos muebles” de la revolución, sostener cuotas de poder económico y evitar que el país derive hacia un escenario de Estado fallido. “Convertir a Venezuela en un Estado fallido sería irresponsable incluso para Estados Unidos”, advirtió, citando el impacto regional del narcotráfico y el riesgo de fragmentación territorial.
El “pueblo”, fuera del tablero… otra vez
Uno de los ejes del análisis fue la ausencia de protagonismo ciudadano en decisiones de esta magnitud. Jerónimo sostuvo que el venezolano de a pie, más que movilizarse, reacciona a la incertidumbre con un patrón repetido: proteger a la familia y asegurar alimentos. “La gente acapara alimento ante un desajuste… y eso es lo que ha hecho la gente en Venezuela”, relató, asegurando que mantiene contacto directo con el país.
En esa misma línea, descartó grandes manifestaciones “ni para reivindicar a Maduro ni lo contrario”, describiendo un clima de control y miedo, con actores armados vigilando puntos sensibles para frenar cualquier estallido social.
Delcy: de exigir liberación… a pedir diálogo
El giro discursivo de Delcy Rodríguez fue otro punto clave. En el programa se subrayó el cambio de tono: de reclamar con urgencia la liberación de Maduro, a hablar de diálogo y de una salida negociada.
Ese movimiento se ha producido también en el plano público: tras la captura, Rodríguez ha llamado a abrir una agenda de cooperación con Estados Unidos y a recomponer relaciones, en un mensaje que contrasta con la gravedad del episodio.
Para Jerónimo, el mensaje es inequívoco: “Maduro ya… es una pieza, un peón eliminado”. Y, sobre todo, evidencia que el chavismo se reconfigura a gran velocidad, buscando oxígeno internacional mientras intenta sostener el control interno.
María Corina Machado y el riesgo de choque civil
En la conversación apareció otra circunstancia significativa: la ausencia de María Corina Machado dentro del país en este momento crítico. Jerónimo sugirió que, si Maduro cae y ella lidera la calle desde dentro, el país podría precipitarse hacia un conflicto civil. En diciembre, Machado no pudo llegar a la ceremonia del Nobel de la Paz en Oslo, y el premio fue recogido en su lugar por un familiar, según informó RTVE. RTVE+1
Legalidad, petróleo y el nuevo tablero geopolítico
Jerónimo diferenció entre el plano formal —derecho internacional, soberanía, no intervención— y “la práctica” de la geopolítica. Esa fractura se está viendo en las reacciones exteriores. En España, el presidente Pedro Sánchez ha condenado la intervención como una violación del derecho internacional, en una postura que refleja la tensión diplomática que se abre en Europa.
Sobre el petróleo, el analista matizó el relato simplista: recordó la nacionalización de 1976 y defendió que el objetivo estratégico de Trump no sería “quedarse” el crudo como botín inmediato, sino frenar la influencia de China en los recursos venezolanos. Y lanzó una advertencia: el foco de Trump se mueve rápido; “ayer ya se había olvidado de Venezuela” y trasladó el mensaje a Groenlandia, insistiendo en que el discurso está diseñado para consumo interno norteamericano.
“La gente aquí en La Palma… lo que quiere es poder vivir y volver”
En el tramo final, Jerónimo aterrizó el análisis en la realidad más cercana: la diáspora venezolana en Canarias. “Al venezolano que está aquí… no le vengas a hablar de petróleo… que a mí me dejen vivir en mi país”, resumió. Pese a las formas “poco ortodoxas” del operativo, describió un sentimiento extendido: esperanza. La expectativa —todavía frágil— de que se abra una rendija para el cambio, el regreso o, al menos, la posibilidad de elegir dónde vivir sin miedo.
El problema, concluyó, es que una transición “con tantos elementos distorsionadores” puede volver a dejar al pueblo venezolano fuera del reparto, como tantas veces en su historia: utilizado como argumento, pero no como sujeto de decisión.




















