Los Llanos de Aridane perfila un presupuesto 2026 de casi 29 millones: más acción social, inversión en barrios y el “factor reconstrucción” al margen de las cuentas

El Ayuntamiento de Los Llanos de Aridane ultima el presupuesto municipal de 2026 con una cifra cercana a los 29 millones de euros, casi un millón más que el ejercicio anterior, con el foco puesto en reforzar la acción social, mantener e incluso incrementar líneas de subvenciones y sostener un capítulo inversor que incluye asfaltados, presupuestos participativos, renovación de flota y proyectos de calado como la Montaña Tenisca. Así lo explicó en Herrera en COPE La Palma el concejal de Hacienda, Pablo Almeida, que defendió además el ritmo de gestión del consistorio y la mejora en el cierre de año, con un esfuerzo extraordinario para poner al día pagos y expedientes.

Un final de año “pisando el acelerador”: 2,5 millones de remanente y 6 millones en facturas

Almeida detalló que el consistorio cerró el ejercicio incorporando un remanente de tesorería de unos 2,5 millones que permitió impulsar el cierre administrativo. “Estuvimos muchas tardes, muchos días ahí apretando el acelerador”, relató, agradeciendo el trabajo técnico interno.

Ese empujón, según explicó, se tradujo en la tramitación de más de 10.000 facturas, por un importe total cercano a 6 millones de euros, además de avances en pagos a proveedores y en la finalización de obras pendientes.

Presupuesto municipal por un lado, reconstrucción por otro: “doble contabilidad”

Uno de los mensajes centrales del concejal fue la separación entre el presupuesto ordinario y los fondos vinculados a la reconstrucción tras la erupción. Almeida aseguró que el Ayuntamiento trabaja con una especie de “doble contabilidad presupuestaria”:

  • Presupuesto municipal 2026: casi 29 millones.
  • Fondos de reconstrucción y otras líneas externas: alrededor de 24 millones, además de otros programas que puedan incorporarse.

En ese contexto, justificó que el presupuesto se elabora sin incorporar la reconstrucción para evitar “meterse en un charco” si no se concretan condiciones, plazos o autorizaciones.

La incertidumbre estatal y los caminos: “si no está por escrito, no se mueve un dedo”

Sobre la financiación de infraestructuras vinculadas a la reconstrucción y los convenios con el Estado, Almeida admitió que la incertidumbre condiciona el trabajo diario. Puso el acento en un punto práctico: la necesidad de autorizaciones por escrito para poder mover partidas entre actuaciones, especialmente en el arreglo de caminos.

El Ayuntamiento, explicó, pide poder redirigir fondos desde obras que aún no pueden ejecutarse (por falta de acceso o condiciones) hacia otras que sí requieren intervención inmediata. Pero sin un documento formal, advirtió, los técnicos no pueden tramitar cambios: “Si no se lo dan por escrito, no van a mover un dedo”.

Y fue claro si el Estado reduce o corta aportaciones: el Ayuntamiento no puede asumirlo en solitario, aunque en algunas obras se haya tenido que completar el coste con recursos municipales cuando los presupuestos iniciales se quedaron cortos.

La subida salarial del funcionariado obliga a rehacer cuentas y retrasa plazos

Almeida situó otro elemento que ha marcado la tramitación: la subida salarial del personal municipal, que obligó a retocar el capítulo 1 (gastos de personal) cuando el documento ya estaba encaminado. Contó que ese ajuste ha retrasado los tiempos, aunque prevé que el presupuesto pueda estar aprobado en torno a diez días si todo marcha según lo previsto, tras el informe de Intervención y el paso por comisión.

Además, lanzó una advertencia general: hay ayuntamientos que aprobarán tarde y luego tendrán que modificar personal, y eso puede derivar en problemas de liquidez en la recta final del año si no se planifica bien.

Acción social y subvenciones: “con los vecinos no recortamos”

En el capítulo social, el concejal subrayó que la línea del gobierno local es clara: no recortar en políticas de bienestar y atender lo que plantea el área correspondiente “acorde a las necesidades del municipio”.

También avanzó el mantenimiento de subvenciones, con referencias directas a:

  • apoyo al sector ganadero,
  • ayudas a asociaciones de vecinos, con una subida este año “por primera vez después de varios años”, según indicó.

Inversiones: asfaltados, participación vecinal y proyectos estratégicos

En inversión, Almeida enumeró varias prioridades:

  • continuidad del plan de asfaltado y actuaciones en distintos caminos,
  • impulso de presupuestos participativos para decidir mejoras en los pueblos y barrios,
  • actualización del proyecto del HABL (mencionó que estaba desfasado y se quiere actualizar), buscando financiación externa por su dimensión,
  • y un bloque de gran impacto: una subvención estatal para actuar en Montaña Tenisca, un proyecto que rondaría los 10 millones de euros, con aportación municipal y expectativa de transformar esa zona cuando las inversiones estén ejecutadas.

A esto sumó la renovación de la flota municipal, la externalización de servicios, la intensificación de la contratación y un contrato ya en marcha para abordar fugas de agua, asunto que calificó como prioritario.

La ejecución presupuestaria: “por encima del 80%”

El edil defendió la gestión presupuestaria municipal con un dato: una ejecución “por encima de un 80%”, situándola en torno al 84%, frente al 78% del año anterior. Matizó, eso sí, que ese porcentaje se refiere al presupuesto municipal ordinario y no a la contabilidad vinculada a la reconstrucción.

También explicó por qué es difícil llegar al 90%: el capítulo de personal requiere colchón para imprevistos (como subidas salariales a mitad de año), y en contratación pública hay tiempos y procedimientos que pueden dejar inversiones sin ejecutar dentro del ejercicio.

Contratación y obras: pocos licitadores y el ejemplo de la Plaza de Los Barros

Almeida abordó otra dificultad: la contratación pública y el mercado de licitadores. Señaló que, aunque el municipio suele atraer empresas, últimamente se presentan “uno o dos” licitadores donde antes había más. Recordó además casos donde el adjudicatario no termina a tiempo, citando la Plaza de Los Barros, una obra que —según dijo— debía estar finalizada “hace tres años” y sigue pendiente de remate.

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