“Jugamos con mochila y saltando vallas”: Por un Precio Justo alerta del “efecto arrastre” del acuerdo UE-Mercosur sobre el plátano canario
El portavoz de la plataforma, Juan Carlos Rodríguez, advierte en Herrera en COPE La Palma de que la entrada de frutas tropicales a bajo coste puede empujar a la baja los precios en el lineal europeo y “quitar valor al producto local”. También reclama coherencia entre las exigencias ambientales y las reglas comerciales.
El portavoz de la plataforma Por un Precio Justo, Juan Carlos Rodríguez, ha puesto el foco este lunes en lo que define como un “campo de juego con normas viciadas” para el agricultor europeo. En una entrevista en Herrera en COPE La Palma, con Miguel Ángel San Blas, Rodríguez aseguró que las obligaciones ambientales y de producción que se exigen en Canarias chocan con la apertura del mercado comunitario a productos de terceros países, al calor del acuerdo entre la Unión Europea y Mercosur.
Aunque el acuerdo “no afecta directamente al sector del plátano de Canarias”, Rodríguez sostiene que el impacto puede ser indirecto, por la competencia de otros cultivos tropicales en el carrito de la compra. “Cuando entren aguacates, papayas, limas y demás (…) lo que pasará es que tirará los precios a la baja de los productos locales y entre ellos se verá afectado el plátano”, afirmó.
El “carrito de la compra” como termómetro del mercado
Durante la conversación, el portavoz describió el efecto que, a su juicio, se produciría en un mercado europeo “de más de 450 millones de consumidores”: si llegan frutas a precios muy bajos, el consumidor ajustará su compra. “Si encuentras mangos a un euro (…) tu cesta se inclinará hacia esos cultivos más baratos, excesivamente baratos, que no cumplen las mismas normativas de juego que los cultivos canarios”, señaló.
San Blas recogió la idea con un ejemplo práctico: “Si el kilo de plátano está a un euro y medio y yo encuentro papaya a 50 céntimos, pues nos va a tocar comer papaya este fin de semana”.
“Un corredor en llano” frente a “una mochila y vallas”
Rodríguez insistió en la desventaja competitiva que, según la plataforma, soporta el agricultor europeo: “Tenemos que correr la misma pista… pero es un corredor que va en una zona llana y nosotros con una mochila y saltando vallas”. En su argumentario, esas “vallas” son las restricciones y exigencias comunitarias, mientras que en terceros países —dijo— se permitirían prácticas o productos que aquí están limitados o prohibidos.
En ese contexto, mencionó el uso de determinados fitosanitarios fuera de la UE y sostuvo que se proyecta “una imagen de cara lavada” si se exige una cosa dentro y se tolera otra vía importaciones. “Europa quiere cumplir el pacto verde (…) y por otro lado abre las puertas a un mercado como el de Mercosur”, resumió.
Mercosur, deforestación y “coherencia” política
El portavoz vinculó además el acuerdo con impactos ambientales en origen, citando como ejemplo la expansión de actividades asociadas al vacuno y la soja en países del bloque. “Esto es (…) lo que más contribuye a la deforestación (…) y eso no es mi opinión, son datos que puede contrastar cualquiera”, aseguró durante el programa.
Más allá del acuerdo comercial, Rodríguez situó su crítica en una idea central: si la UE eleva el listón ambiental a sus agricultores, debe exigir estándares equivalentes a lo que entra por frontera, para evitar —según su tesis— una competencia basada en costes más bajos por normas más laxas.
POSEI y ayudas: “La peor manera de cultivar”
La entrevista también abordó el debate sobre la financiación del sector y el futuro del POSEI. Rodríguez reconoció la necesidad de apoyo público, pero cuestionó que todo gire alrededor de subvenciones: “Depender de las ayudas es la peor manera de cultivar porque siempre está depreciado”.
A su juicio, el foco debería ponerse en ordenar el sector y asegurar rentabilidad: “Buscar fórmulas para abaratar costes… no se están tomando medidas de urgencia para que el agricultor tenga alguna garantía de cubrir los costes”. Y remató con una frase que resume el malestar que dice percibir en el campo: “Años y años de ruina de 30 céntimos”, afirmó, señalando además que los costes han subido y las ayudas “ahora son insuficientes” y generan más dependencia.
“Hay que ir a la finca con la cabeza levantada”
El cierre de la conversación dejó una imagen reconocible para el agricultor: la obligación de seguir produciendo pese a la incertidumbre del mercado. San Blas lo verbalizó al recordar que, al margen de acuerdos y discusiones políticas, “todos los días hay que levantarse tempranito y para la finca”, incluso cuando “cuando vas a cobrar la cooperativa te den ganas de salir corriendo”.
Rodríguez se despidió con un mensaje de continuidad y reivindicación: menos parches y más reglas claras. “Si Europa quiere un precio justo y quiere ser la agricultura más sostenible (…) lo primero que tiene es que ser coherente con la política agraria y la política medioambiental”, concluyó.





















