Juan Ramón Felipe defiende la estrategia hídrica del Cabildo tras la borrasca y destaca el aumento de agua embalsada en La Palma

El consejero de Aguas subraya que las lluvias han permitido incrementar en unos 150.000 metros cúbicos la Laguna de Barlovento y reivindica la desalación, la reducción de pérdidas y la diversificación de recursos como claves para garantizar el futuro hídrico de la isla

La borrasca de los últimos días ha dejado una imagen poco habitual y muy esperada en La Palma: el tomadero de la Laguna de Barlovento recibiendo agua de nuevo. Un alivio para el sistema hidráulico insular y también un argumento con el que el consejero de Aguas del Cabildo de La Palma, Juan Ramón Felipe, defendió en Herrera en COPE La Palma la política hídrica del grupo de gobierno frente a las críticas de la oposición.

Felipe celebró los efectos de las precipitaciones y aseguró que la lluvia “es buena para todo”, tanto para la agricultura como para el almacenamiento en las infraestructuras públicas. En ese sentido, avanzó que, de forma inicial, la Laguna de Barlovento habría recibido unos 150.000 metros cúbicos más, pasando de los 450.000 metros cúbicos contabilizados a 1 de marzo a cerca de 600.000, lo que supone aproximadamente un tercio de su capacidad.

El consejero puso este dato como ejemplo para desmontar, a su juicio, “bulos” sobre el estado de la infraestructura, como las afirmaciones que sostienen que la laguna no puede llenarse o que el agua se desperdicia cuando llegan episodios de lluvia. “Eso demuestra la seriedad de este grupo de gobierno y la apuesta decidida por el agua”, afirmó.

Durante la entrevista, Juan Ramón Felipe insistió en que el debate sobre la escasez hídrica en La Palma debe centrarse en la agricultura y no en el consumo doméstico. Aclaró que cuando desde el Cabildo se habla de posibles restricciones estivales no se está haciendo referencia al agua de abasto en los hogares, sino al agua destinada al riego, principal consumidora de recursos en la isla.

En esa línea, defendió que el reto no pasa únicamente por “poner litros de agua” en el sistema, sino por gestionar mejor los recursos ya disponibles, reduciendo las pérdidas tanto en los canales insulares como en las redes municipales. Según explicó, el Cabildo trabaja ya en la mejora de los canales LP1, LP2 y LP3, y está dispuesto a colaborar con los ayuntamientos para corregir las fugas en sus redes de abastecimiento.

Felipe también reivindicó las medidas impulsadas por el Cabildo para aumentar la disponibilidad hídrica, entre ellas la reperforación del túnel de trasvase, los convenios con pozos, la adquisición de captaciones en la zona norte y el apoyo a las galerías. En este punto, defendió especialmente la apuesta por la desalación como recurso complementario, y no sustitutivo, de las fuentes tradicionales.

“La desaladora es una garantía”, sostuvo el consejero, quien recordó que se trata de una infraestructura estratégica que no puede improvisarse cuando llega una situación crítica. Por ello, rechazó las críticas que cuestionan su necesidad tras los episodios recientes de lluvia. A su juicio, disponer de agua industrial permite reforzar la seguridad hídrica de la isla y aliviar la presión sobre pozos, galerías y acuíferos.

En la misma línea, apostó también por impulsar el uso de agua regenerada para tareas como el baldeo de calles, la limpieza o el riego de jardines, de modo que se reserve el agua de mayor calidad para la población y para cultivos exigentes como el plátano o el aguacate.

A lo largo de la entrevista, el consejero reconoció además que sigue haciendo falta “pedagogía” para explicar a la población la realidad del agua en La Palma. En su opinión, persisten clichés muy arraigados, como la idea de que en la isla “nunca falta agua”, cuando los datos recientes demuestran lo contrario. De hecho, recordó que en el verano de 2023 hubo que abastecer mediante cubas a municipios como Tijarafe y Puntagorda.

Felipe advirtió de que la reducción de lluvias en altura durante más de una década ha provocado una merma considerable en el rendimiento de galerías y pozos. Según señaló, las captaciones situadas en las zonas más altas han llegado a perder más de un 60% de su caudal, mientras que en medianías la disminución ronda el 30%.

Por ello, insistió en que no se puede seguir pensando únicamente en fórmulas tradicionales como “pinchar” el túnel de trasvase para obtener más agua. A su juicio, los recursos naturales son limitados y deben preservarse. “Si sobreexplotamos pozos y galerías, no solo ponemos en riesgo la captación, sino también la calidad del agua y de la tierra”, advirtió.

El consejero defendió un modelo basado en la diversificación de fuentes, la modernización de regadíos, la digitalización del sistema y la mejora de la eficiencia. En ese marco, animó a avanzar hacia sistemas de riego más ahorradores, como el goteo, y a continuar mejorando la telemetría y el control de las redes.

La entrevista sirvió también para poner el foco en las jornadas sobre el agua en La Palma celebradas con motivo del Día Mundial del Agua en la Casa Salazar. Según explicó Felipe, el objetivo de este encuentro es analizar la histórica relación de la isla con el agua y, al mismo tiempo, afrontar los nuevos desafíos que plantea el cambio climático.

El mensaje central, resumió, pasa por la corresponsabilidad de todos los agentes implicados en el ciclo integral del agua. Y aunque la lluvia reciente da un respiro al sistema, insistió en que no debe interpretarse como una solución definitiva. “Hay que seguir trabajando día a día”, vino a señalar, porque el alivio de este invierno no elimina un problema estructural que exige planificación, inversión y gestión eficiente.

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