La Palma reactiva el camino para que la Bajada de la Virgen sea Patrimonio Inmaterial de la Humanidad
Antonio Acosta destaca en Herrera en COPE La Palma el papel de la sociedad civil como “comunidad portadora” y defiende que la vía de cooperación internacional puede ser el camino más rápido para lograr el reconocimiento de la UNESCO.
La Bajada de la Virgen de las Nieves vuelve a estar en el centro del debate público palmero mucho antes de la próxima edición lustral. En una entrevista en Herrera en COPE La Palma, Antonio Acosta subrayó que el objetivo de conseguir que la fiesta sea declarada Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO ha entrado en una nueva fase de trabajo, marcada por la implicación de la sociedad civil, las instituciones y distintos colectivos vinculados a la celebración.
Acosta explicó que el reciente encuentro impulsado por el director general de Cultura y Patrimonio Cultural del Gobierno de Canarias, Miguel Ángel Clavijo, ha servido para ordenar el trabajo ya realizado y definir los posibles caminos a seguir. Según indicó, en la reunión participaron alrededor de una treintena de representantes de asociaciones y entidades, no solo de Santa Cruz de La Palma, sino también del resto de la isla.
Uno de los aspectos que más valoró fue que la sociedad palmera ya había avanzado de forma notable en muchos de los requisitos que exige la UNESCO. Publicaciones, congresos, foros, estudios, participación colectiva y la implicación de distintas sensibilidades sociales forman parte de un trabajo previo que, según Acosta, ha sorprendido positivamente a los expertos que han analizado el proceso.
En este sentido, defendió que la Bajada de la Virgen cuenta con una riqueza patrimonial “incalculable” y que su reconocimiento internacional supondría un salto histórico para La Palma. “Esta Bajada de la Virgen es tan rica que ya de por sí tiene la consideración de Patrimonio Inmaterial de la Humanidad; falta que alguien decida que lo somos”, afirmó durante la entrevista.
Acosta insistió en que la clave del proceso está en la denominada comunidad portadora, es decir, la sociedad que mantiene viva la tradición, la transmite y la defiende generación tras generación. Para él, uno de los grandes avances de los últimos meses es que la Bajada “ya no cierra sus puertas en agosto”, sino que continúa activa mediante reuniones, propuestas y contactos que buscan consolidar la candidatura.
Durante la conversación, también se abordaron las dos vías posibles para llegar a la UNESCO. La primera sería una candidatura individual, que tendría que pasar por el reconocimiento del Gobierno de Canarias, posteriormente por el Estado y, finalmente, competir en el ámbito internacional. La segunda, que Acosta considera más ágil, sería una vía de cooperación con otra manifestación patrimonial de otro país, lo que permitiría reforzar la propuesta y evitar algunos límites de cupo.
Tras la reunión con Miguel Ángel Clavijo, los colectivos implicados decidieron avanzar por esa vía de cooperación. Acosta señaló que al día siguiente ya se habían iniciado contactos y tareas concretas para explorar esa posibilidad, aunque reconoció que el proceso será largo, complejo e intenso.
El entrevistado también destacó dos factores que han contribuido a reforzar el sentimiento colectivo en torno a la Bajada: por un lado, el parón provocado por la pandemia, que generó preocupación por la transmisión de la tradición a las nuevas generaciones; y por otro, la salida de la Virgen por toda la isla, que ayudó a reforzar el carácter insular de la celebración.
Acosta hizo un llamamiento a dejar al margen cualquier diferencia política, social o personal para trabajar con un único objetivo común. Recalcó que en este proceso “no hay protagonistas” y que el reconocimiento, si llega, será fruto del esfuerzo compartido de muchas personas y colectivos.
La aspiración es que La Palma pueda llegar a la Bajada de 2030 con el reconocimiento de la UNESCO ya concedido o, al menos, con el expediente plenamente encarrilado. Para Acosta, lograrlo sería un hito de enorme trascendencia para la isla, no solo por la proyección internacional que supondría, sino también porque serviría como herramienta de protección y salvaguarda de una tradición que forma parte esencial de la identidad palmera.




















