Juan Capote defiende el valor del patrimonio ganadero y etnográfico palmero y confía en avanzar en el reconocimiento del ratonero palmero

El veterinario, biólogo y doctor Juan Capote volvió este viernes a los micrófonos de Herrera en COPE La Palma para compartir una nueva entrega de su sección semanal, en la que combinó divulgación científica, memoria popular y defensa del patrimonio ganadero de la isla.

Capote, palmero afincado desde hace décadas en Tenerife, confesó sentirse especialmente vinculado a su participación en la radio palmera. “Estoy en mi casa y estoy con ustedes”, señaló al inicio de la conversación, en la que volvió a dejar patente su cercanía con la audiencia y su pasión por los asuntos ligados a La Palma.

Durante la entrevista, repasó la reciente presentación del libro sobre los asentamientos pastoriles al borde de la Caldera de Taburiente en época prehispánica, una obra en la que participa junto al investigador Jorge Pais. Capote destacó el interés del acto y puso el foco en algunos de los aspectos etnográficos vinculados a la vida pastoril, entre ellos la importancia del cochino en la economía doméstica de los cabreros.

Explicó que los pastores subían ejemplares jóvenes a la cumbre, donde eran alimentados con suero procedente de la elaboración del queso y con lo que encontraban en el entorno, antes de bajarlos de nuevo para completar su engorde. A su juicio, este tipo de prácticas ayuda a entender mejor la relación entre ganadería, alimentación y aprovechamiento de los recursos en la sociedad tradicional palmera.

En ese recorrido por el pasado, también recordó que el cochino de hace dos siglos era distinto al actual, más caminador y con características más próximas a los tipos antiguos ibéricos y norteafricanos. Incluso aludió a variedades ya desaparecidas, como ciertos cerdos asociados a la laurisilva gomera, que calificó como una auténtica reliquia.

Otro de los asuntos que centró la conversación fue la controversia surgida en torno a una muestra arqueológica atribuida a un ciervo en La Palma. Capote mostró sus dudas sobre esa identificación y defendió la necesidad de que este tipo de trabajos se aborden desde equipos multidisciplinares, con especialistas en morfología, genética y arqueología. En este sentido, reivindicó la importancia de que cada experto aporte desde su campo para evitar interpretaciones erróneas y reforzar la solidez de las conclusiones científicas.

Además, avanzó que continúa el trabajo de investigación sobre el perro pastor garafiano, dentro de un estudio comparativo con otras razas españolas subvencionado por el Cabildo de La Palma, cuyos resultados podrían aportar nueva información sobre la posición genética de esta raza emblemática.

La conversación sirvió también para poner en valor el respaldo institucional a las razas autóctonas palmeras. Capote se refirió a un pequeño libro editado con apoyo del Cabildo a raíz de una exposición celebrada en la Casa Salazar, en el que se recogen tanto las razas propias de La Palma como otras ligadas históricamente a la isla y también las ya extinguidas. Entre estas últimas citó el caballo de la tierra y la cabra de la Caldera, desaparecida en la década de los cincuenta.

A preguntas de la audiencia, el especialista respondió además sobre la longevidad de un gallo jabado dorado de Garafía, apuntando que podría vivir todavía varios años más, aunque reconoció que no existen estudios precisos sobre la esperanza de vida en este tipo de razas rústicas.

Uno de los momentos más relevantes de la entrevista llegó con la cuestión del reconocimiento oficial del ratonero palmero. Capote admitió que el expediente lleva años de recorrido y que ha tenido que superar distintos reparos técnicos y administrativos, pero aseguró que el proceso vuelve a estar activado. Según indicó, espera que el documento esté nuevamente listo en aproximadamente un mes para continuar su tramitación.

El veterinario explicó que los procedimientos para el reconocimiento de nuevas razas se han endurecido con el tiempo y que hoy las exigencias técnicas son mucho mayores que hace décadas. Aun así, defendió que en el caso del ratonero palmero existen argumentos suficientes, incluido el respaldo de estudios genéticos, para sostener su singularidad.

Capote cerró su intervención reafirmando la necesidad de seguir protegiendo y estudiando las razas autóctonas no solo como recurso ganadero, sino también como parte esencial de la identidad cultural de La Palma.

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