El comercio local de La Palma abraza la digitalización: “Si no damos el paso, nos quedamos atrás”
La programación especial de Herrera en COPE La Palma dedicada al proyecto Destino Comercial Inteligente puso voz al tejido empresarial que ha participado en esta iniciativa impulsada para acompañar al pequeño comercio en su proceso de transformación digital. En esta ocasión intervinieron José Abián Concepción, de Euronics Digital Minds; Jamylen Eugenia Concepción, de Decopal Decoraciones; y Raquel Concepción, de Natalia Bazar, quienes coincidieron en destacar el valor práctico de una formación que, aseguran, les ha abierto nuevas posibilidades para vender, comunicar y conectar con sus clientes.
Los tres empresarios reconocieron que el proyecto ha supuesto un antes y un después en su forma de entender las redes sociales, la inteligencia artificial y las herramientas digitales aplicadas al comercio de cercanía. Jamylen Eugenia Concepción lo resumió como una experiencia “maravillosa” y aseguró que se queda “con ganas de seguir aprendiendo”, al comprobar que se trata de un mundo “muy amplio” y lleno de oportunidades para negocios que, hasta ahora, no siempre se habían atrevido a dar el salto.
Raquel Concepción explicó que, en un primer momento, la propuesta le generó dudas. Como muchos comerciantes, pensó en la dificultad de sacar tiempo entre la atención al público, la gestión de la tienda y el trabajo diario. Sin embargo, valoró que la iniciativa no exigiera una inversión económica directa, sino sobre todo “tiempo” y disposición para aprender. A su juicio, ese esfuerzo merece la pena porque las herramientas digitales pueden ir “de la mano” del comercio tradicional y ayudarlo a crecer.
Por su parte, José Abián Concepción, que ya tenía cierta experiencia previa en el uso de herramientas tecnológicas, señaló que siempre se aprenden “cosas nuevas” y que la formación permite ahorrar un tiempo muy valioso en tareas cotidianas. En su caso, destacó especialmente el papel de la inteligencia artificial, que ya utiliza para elaborar carteles, redactar documentos, preparar ofertas, escribir correos o resolver dudas prácticas vinculadas a la actividad comercial.
Uno de los aspectos más comentados durante la entrevista fue el miedo inicial a exponerse ante una cámara. Las redes sociales, explicaron, no solo requieren subir fotografías de productos, sino también generar contenido cercano, mostrar quién está detrás del negocio y comunicarse de forma natural con el público. En ese sentido, los participantes destacaron el papel de la formadora Julia, a la que definieron como una guía fundamental para superar bloqueos, especialmente a la hora de grabar vídeos.
Raquel Concepción reconoció que muchos comerciantes sienten más reparo ante el objetivo de una cámara que ante el trato directo con el cliente en la tienda. Sin embargo, la experiencia les ha demostrado que cuando aparece la persona, el propietario o el equipo del negocio, el contenido conecta mucho más. “La gente quiere escucharte a ti”, apuntaron durante la conversación, al explicar que los vídeos personales generan más comentarios, visualizaciones y conversación que una simple imagen de producto.
Los empresarios defendieron que la digitalización no sustituye la esencia del pequeño comercio, sino que puede reforzarla. Jamylen Eugenia Concepción insistió en que la clave está en fusionar el comercio tradicional con el digital, sin perder la cercanía, la atención personalizada y el trato humano. En su caso, recordó que trabaja con productos a medida, bajo pedido y adaptados al gusto del cliente, por lo que entiende la tecnología como una herramienta complementaria, no como una amenaza.
La entrevista también abordó el valor de las redes sociales como nuevo escaparate. José Abián Concepción señaló que hoy muchas personas caminan mirando el móvil y que, por tanto, el primer escaparate que ve el consumidor puede no ser el de cristal, sino el digital. Esa presencia en redes permite mostrar productos, explicar usos, generar interés y llegar incluso a clientes de fuera de la isla.
Raquel Concepción puso como ejemplo una venta solicitada desde Madrid tras ver un pantalón en redes sociales. Ese tipo de situaciones, explicó, demuestran que el pequeño comercio puede ampliar su alcance si se atreve a trabajar la venta online, los pedidos por WhatsApp, Instagram o Facebook, y los envíos a domicilio. “Nos quejamos de que la gente compra fuera, pero nosotros tenemos que hacer algo”, reflexionó.
Los tres coincidieron en que el aprendizaje recibido también les ha permitido entender mejor que publicar por publicar no garantiza resultados. No basta con subir contenido todos los días: hay que hacerlo atractivo, diferenciarse y pensar qué se quiere comunicar. En ese punto, destacaron que la inteligencia artificial puede ayudar a generar ideas, estructurar mensajes o mejorar textos, pero siempre debe utilizarse con criterio propio.
Otro de los valores que subrayaron fue la comunidad creada entre los comercios participantes. Aunque proceden de sectores distintos, compartieron dudas, avances y experiencias, lo que les permitió aprender unos de otros. Para los entrevistados, esa colaboración es clave porque el éxito de un comercio repercute también en el entorno. “A mí me interesa que al de al lado le vaya bien”, defendieron, al considerar que una zona comercial viva beneficia a todos.
El balance final fue claramente positivo. Los tres recomendaron a otros negocios participar en futuras ediciones del proyecto, especialmente porque consideran que no aprovechar estas oportunidades equivale a quedarse quietos en un contexto cada vez más exigente. La digitalización, concluyeron, ya no es una opción lejana para el pequeño comercio, sino una herramienta necesaria para seguir siendo visible, competitivo y cercano al cliente.



















