Juan Capote reivindica la dimensión universal de Luis Cobiella: “Era un hombre de todos los tiempos”

El veterinario, biólogo y doctor dedicó su reflexión semanal en Herrera en COPE La Palma a recordar la figura de quien fuera su cuñado y una de las personalidades más relevantes de la cultura canaria contemporánea

Juan Capote se apartó este viernes de los asuntos relacionados con los animales que habitualmente protagonizan su espacio semanal en Herrera en COPE La Palma. En esta ocasión, el veterinario, biólogo y doctor quiso dedicar su reflexión a una figura con la que convivió durante más de medio siglo y que marcó profundamente su formación personal: Luis Cobiella Cuevas.

El motivo fue la reciente inauguración de la exposición La magia del Ser: el humanista Luis Cobiella Cuevas (1925-2013), que puede visitarse durante todo el mes de julio en la Casa de Salazar de Santa Cruz de La Palma. La muestra, organizada por la Asociación para la Difusión y Salvaguarda del Patrimonio Artístico Cultural de Luis Cobiella Cuevas, está comisariada por Juan Alberto Fernández y reúne fotografías, documentos audiovisuales, manuscritos, partituras y materiales vinculados a la Bajada de la Virgen.

Capote explicó que su intervención no pretendía limitarse a repasar el extenso currículo de Cobiella, sino trasladar al público el recuerdo de la persona que conoció durante 53 años. Especialmente importantes fueron los trece años transcurridos entre su infancia y juventud, una etapa en la que, según señaló, se construye buena parte de la personalidad.

“Me enseñó muchísimo”, afirmó Capote, quien destacó valores como la tolerancia, la preocupación social, el cariño hacia los demás y un particular sentido del humor. El científico palmero recordó que Cobiella fue para él una figura fundamental durante aquellos años de formación, tanto por sus conocimientos como por su manera de comprender la vida y relacionarse con quienes lo rodeaban.

Una vida dedicada al conocimiento y a la cultura

La exposición recorre la infancia y el entorno familiar de Luis Cobiella, su trayectoria profesional, su presencia en los medios de comunicación, su labor institucional y su extensa producción literaria y musical. Una de sus salas está dedicada especialmente a la música, una disciplina que ocupó un lugar central en su vida y en su aportación al patrimonio cultural de La Palma.

Capote destacó la extraordinaria amplitud intelectual de Cobiella, que ejerció como profesor de Matemáticas, Ciencias Naturales, Física, Música, Gramática, Historia de América y Literatura en el instituto de Santa Cruz de La Palma. También trabajó como director técnico en la empresa eléctrica UNELCO, participó en el desarrollo de la electrificación insular, fundó y dirigió programas de la emisora La Voz de la Isla de La Palma —posteriormente Radio Nacional de España— y ejerció funciones de dirección en el Diario de Avisos.

Su trayectoria institucional estuvo marcada por su nombramiento como primer Diputado del Común de Canarias, responsabilidad que desempeñó entre 1986 y 1991. Entre sus numerosos reconocimientos figuran el título de Hijo Predilecto de Santa Cruz de La Palma, el Premio Canarias de Bellas Artes e Interpretación de 2002, la Gran Cruz de la Orden Islas Canarias y su pertenencia a la Real Academia Canaria de Bellas Artes de San Miguel Arcángel.

“Fíjense ustedes todos los palos que tocaba”, subrayó Capote al enumerar algunas de las facetas profesionales, intelectuales y artísticas de Cobiella.

Un músico de dimensión universal

Juan Capote puso especial énfasis en la producción musical del humanista palmero, integrada por más de dos centenares de composiciones. Entre ellas se encuentran el Minué de los Aires en Re, el Minué del Santo Domingo, la Misa en mi bemol mayor a modo de berceuse, el poema sinfónico San Borondón, Travesura de los Enanos y los autos marianos María en las orillas, La otra Virgen y Cubierta con su sombra.

Su vinculación con la Bajada de la Virgen fue especialmente significativa. Cobiella realizó aportaciones musicales, literarias y escénicas a algunos de los números más emblemáticos de las Fiestas Lustrales, entre ellos el Minué, los Carros Alegóricos y Triunfales y la Danza de los Enanos.

Capote defendió que su obra debe valorarse más allá del ámbito insular o regional. “Luis no era un músico local; era un músico de dimensión universal”, aseguró. Sus composiciones fueron interpretadas en distintos puntos de Canarias y en ciudades como Madrid, Valencia, Barcelona, Berlín, Nueva York, Tokio, Pekín o Sídney.

A su labor como compositor añadió una importante actividad investigadora. Sus estudios sobre la música popular y el folclore de La Palma continúan siendo considerados trabajos de referencia. También desarrolló La comunicación en Wagner, un amplio análisis sobre la semanticidad musical y la obra del compositor alemán que permanece inédito.

Su legado literario incluye títulos como Versos sin paisaje, Desde el ser a la vida, Las orillas de Dios, Juan Canario, los Derechos Humanos y el Diputado del Común, Comunicación vivida, Jesús de Nazaret, verdadero hombre y El Reino de Dios.

Inteligencia, humildad y capacidad para escuchar

Más allá de su obra, Capote reflexionó sobre las múltiples formas de inteligencia que reunía Luis Cobiella. A su juicio, poseía una evidente inteligencia musical, lingüística y matemática, pero también una notable capacidad corporal y espacial, imprescindible para interpretar el piano y concebir la dimensión escénica de los Carros de la Bajada de la Virgen.

Destacó, además, su inteligencia interpersonal e intrapersonal. Cobiella sabía comunicar, liderar y desenvolverse en los diferentes ámbitos de la sociedad, pero, sobre todo, sabía escuchar.

“Luis sabía hablar mucho, pero todavía sabía más escuchar”, afirmó Capote, quien también resaltó que conocía perfectamente su propio valor sin caer en la arrogancia. “No se sobrevaloraba ni se infravaloraba”, añadió.

Juan Capote recordó igualmente algunas anécdotas que reflejan el ingenio y el sentido del humor de Cobiella desde su juventud, como la ocasión en la que consiguió superponer musicalmente el Himno del Tenisca y La Internacional ante unos militares que no se percataron de la ocurrencia.

La defensa de un patrimonio que pertenece a La Palma

Capote señaló que Luis Cobiella pasó de ser un niño prodigio y un joven brillante a convertirse en una parte esencial del patrimonio cultural de La Palma. Un patrimonio que no se limita a las obras que compuso o escribió, sino que también se encuentra en su pensamiento, su compromiso social y su forma de entender la cultura.

Como presidente de la asociación encargada de salvaguardar su legado, Juan Capote defendió la necesidad de divulgar su obra y conseguir que sus composiciones sean interpretadas con la calidad y la dignidad que merecen.

“Luis era un hombre de todos los tiempos y, al mismo tiempo, de un solo tiempo: el tiempo del amor a sus seres queridos y a todos los que sufren”, resumió.

La reflexión concluyó recordando unos versos de Cobiella que también pueden contemplarse en la exposición: “Llegar no es un momento, llegar no es un lugar. Llegar es ir contigo, llegando o sin llegar”.

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