Onán Cruz defiende delimitar primero el espacio protegido del volcán para decidir después qué usos podrán mantenerse

El director general de Ordenación del Territorio y Cohesión Territorial sostiene que la protección del nuevo paisaje volcánico debe compatibilizarse con oportunidades para los afectados y admite que no se puede convertir la zona en “una foto congelada”

El director general de Ordenación del Territorio y Cohesión Territorial del Gobierno de Canarias, el palmero Onán Cruz, defendió en Herrera en COPE La Palma la necesidad de delimitar primero el futuro espacio natural protegido surgido tras la erupción volcánica para, en una segunda fase, decidir qué actividades y usos podrán desarrollarse en su interior. Cruz reconoció la complejidad de explicar este proceso a los vecinos afectados, especialmente a quienes tenían viviendas, bodegas o fincas en las zonas ahora incluidas en la propuesta de protección.

Durante la entrevista, admitió que la situación es difícil de trasladar a quienes han sufrido directamente las consecuencias del volcán, pero insistió en que el proceso debe afrontarse “de una manera clara, franca y con una terminología que la gente entienda perfectamente”. Según explicó, la erupción generó una estructura de gran interés geológico, natural e incluso turístico, por lo que entiende que debe ser preservada, aunque sin perder de vista la realidad de los propietarios afectados.

Cruz recordó que en este momento lo que está en exposición pública es únicamente la delimitación del ámbito a proteger. En ese sentido, precisó que los nuevos terrenos ganados al mar no presentan apenas conflicto, mientras que la principal dificultad se concentra en el entorno del cono, en la zona de Paraíso, en el municipio de El Paso. Allí, señaló, se ha realizado “un análisis técnico puro y duro” apoyado en estudios y documentación elaborados por organismos científicos como el Instituto Geológico y Minero de España (IGME), Involcan o el Instituto Geográfico Nacional (IGN).

El director general subrayó que esta delimitación no es definitiva y que ahora se abre un periodo para que los ciudadanos presenten alegaciones. Será después, una vez estudiadas y consensuado el perímetro final, cuando llegue el momento de decidir qué podrá hacerse dentro del futuro espacio natural protegido. “Primero delimitamos y luego nos sentamos a ver qué pasa”, resumió.

En ese punto, defendió que dentro del espacio protegido “tienen que pasar cosas”, ya que, a su juicio, dejar la zona como una imagen inmóvil solo conduciría a su deterioro. Por ello, abogó por permitir determinados usos compatibles con la conservación, de forma que el nuevo paisaje pueda generar también oportunidades desde el punto de vista turístico, paisajístico y económico. “Vamos a intentar que ese volcán nos repercuta en algo”, afirmó.

Cruz incidió en que la protección no debe hacerse “por proteger”, sino sobre aquellos elementos realmente singulares de la erupción, como tubos volcánicos, hornitos o cavidades de especial valor. Frente a ello, abrió la puerta a estudiar la recuperación de otros usos tradicionales en áreas concretas, como pudo ocurrir en su día en espacios como La Geria, en Lanzarote, donde la actividad agrícola forma parte del paisaje protegido y contribuye a su conservación.

El responsable autonómico también puso el foco en la situación de los afectados que puedan quedar dentro de la futura zona de protección, a los que definió, en la práctica, como damnificados dobles. Aunque hayan percibido compensaciones por lo perdido, advirtió de que muchos podrían no tener la posibilidad de regresar a sus parcelas o decidir sobre ellas en igualdad de condiciones respecto a otros afectados por la erupción que quedaron fuera de esa delimitación. Por ello, defendió que las administraciones deben garantizarles margen de elección y buscar fórmulas para que el nuevo marco no les perjudique aún más.

En este sentido, recalcó que las decisiones no pueden tomarse “desde un despacho ni de Madrid ni de Tenerife”, sino a pie de calle y contando con los propietarios. Además, valoró la disposición del Cabildo de La Palma, al que corresponde posteriormente ordenar los usos dentro del espacio protegido, para trabajar conjuntamente en esa segunda fase.

Onán Cruz aseguró que el objetivo del Gobierno canario es que la delimitación del espacio quede culminada antes de final de año. Según apuntó, si la tramitación avanza conforme a los plazos previstos y el volumen de alegaciones lo permite, la ley podría estar aprobada en el Parlamento de Canarias en torno al mes de diciembre.

La entrevista abordó también la situación del mundo rural en La Palma. Sobre este asunto, el director general reconoció que todavía queda “mucho, mucho camino por recorrer” en materia de comunicaciones, accesibilidad y servicios. Aunque defendió que en esta legislatura se ha puesto el foco en la ruralidad, admitió que persisten graves dificultades, especialmente en una isla marcada por la orografía, la fragilidad de las carreteras y el aislamiento de muchos núcleos.

Cruz señaló que la realidad de la doble y triple insularidad sigue sin comprenderse del todo fuera de islas como La Palma. Como ejemplo, aludió a los problemas que afrontan vecinos de zonas como Garafía cuando deben desplazarse a Tenerife por motivos sanitarios, una situación que se agrava en personas enfermas o con movilidad reducida. A su juicio, hace falta seguir haciendo pedagogía, también dentro de las propias administraciones, para que se entienda que vivir en el medio rural y en una isla no capitalina implica condicionantes muy concretos en el día a día.

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