Juan Capote vuelve al directo tras “la aventura” de una camada de pastor garafiano y presenta un libro sobre la trashumancia en la Caldera
El veterinario, biólogo y doctor Juan Capote regresó este viernes al directo en Herrera en COPE La Palma para explicar por qué en las últimas semanas se le ha escuchado sobre todo en formato pódcast: “trabajo y placer” a partes iguales, resumió, después de volcarse en la cría y cuidado de una camada de pastor garafiano marcada por el mal tiempo y por una madre primeriza.
Capote relató que nacieron ocho cachorros, aunque “uno nació muy débil y se murió”, quedando finalmente siete. Con los caniles anegados por la lluvia, la logística se complicó: perros “para dentro de casa” y una convivencia intensa hasta que todo volvió a la normalidad.
Cachorros repartidos “a muy buenas manos”
El divulgador palmero explicó que no vendió los animales: los regaló imponiendo condiciones, desde comprobar el bienestar del cachorro y el entorno familiar, hasta un compromiso con la asociación y —en el caso de las hembras— la posibilidad de colaborar en la reproducción controlada de líneas. También pidió a las familias que los perros tengan una vida activa: deporte, canicross, agility o participación en eventos caninos.
Entre anécdotas, dejó una imagen que resume el esfuerzo: el vídeo de una niña recibiendo a su cachorro “de sorpresa”, rompiendo a llorar de emoción. “Dices: merece la pena el esfuerzo por esto”, confesó.
Además, celebró que la raza siga ganando presencia fuera de la isla: uno de los cachorros viajó a Cataluña con quien fue su director de tesis, y recordó que ya hay garafianos en Holanda y Galicia, con otros destinos peninsulares en marcha. La clave, defendió, es avanzar hacia “una uniformidad de líneas totalmente diferentes”, reforzando la diversidad genética dentro de la raza.
Un libro para mirar al borde de la Caldera… y entender a los pastores
El regreso al directo coincidió con un motivo especial: la presentación del libro Los asentamientos pastoriles en los bordes de la Caldera de Taburiente en la época histórica, una obra firmada por Jorge Pais Pais y el propio Juan Capote, con la colaboración de Roberto Martín, que se presenta este viernes, 27 de febrero, a las 18:30 horas en el Museo Arqueológico Benahoarita (MAB), en Los Llanos de Aridane, con entrada libre.
Capote reconoció que el “peso” del trabajo lo lleva Pais Pais, con una investigación exhaustiva sobre las moradas —refugios de piedra, cuevas y pequeñas construcciones— donde los cabreros se instalaban en verano cuando se agotaban los pastos de invierno. Su aportación, explicó, llega en forma de anexo imprescindible: los animales.
Ahí aparecen las cabras (por lógica: “no subían ovejas, sino cabras”), el perro pastor garafiano, la cabra palmera y un detalle que sorprendió a muchos oyentes: también se subía un cochino, alimentado en buena parte con el suero del queso.
ADN, hipótesis que se corrigen y un estudio en camino
En uno de los tramos más divulgativos, Capote se detuvo en cómo la ciencia obliga a corregirse: habló de análisis genéticos y de cómo algunas hipótesis propias se han tenido que “tachar” con el tiempo. En esa línea avanzó que se prepara un estudio conjunto con razas de perros pastores españoles, en colaboración con una investigadora llamada Pilar Zaragoza, para seguir tirando del hilo del origen del pastor garafiano.
También reivindicó el valor patrimonial de la cabra palmera, aludiendo a trabajos de ADN que la conectan por vía materna con muestras antiguas halladas en yacimientos canarios, y defendió que patrimonio, paisaje y ganadería forman un mismo relato de isla.
“Envidia” en la colombofilia: compra de palomas y rumores
Antes de despedirse, Capote comentó otro asunto del mundo animal, esta vez ligado a la colombofilia: la venta/subasta de palomas de Manuel Morera, a quien definió como uno de los grandes colombófilos de La Palma. Contó que compró algunas piezas con la mediación de su amigo Felín y desmintió los rumores sobre un supuesto “descabezamiento” del palomar: “eso es imposible”, afirmó, atribuyéndolo a comentarios malintencionados.
Con todo, el tono general fue el de siempre: pasión por los animales, defensa del manejo responsable y una invitación clara a mirar la historia rural de La Palma con respeto. Y, por supuesto, la promesa de seguir: entre el directo y el pódcast, Juan Capote vuelve a tener historias que contar.




















