Alfonso Montes de Oca defiende la Reserva de la Biosfera como una herramienta clave para construir una isla “más resiliente y más fuerte”

El director ejecutivo de la Fundación de la Reserva Mundial de la Biosfera de La Palma, Alfonso Montes de Oca, ha defendido en Herrera en COPE La Palma el papel de esta institución como una herramienta fundamental para conectar administraciones, generar conocimiento y afrontar los grandes desafíos ambientales, sociales y territoriales de la Isla.

La entrevista se produce en la semana en la que se ha conmemorado el 43 aniversario de la Reserva de la Biosfera de La Palma, coincidiendo con la celebración de la Semana Biosfera, una programación que ha reunido a técnicos, administraciones, universidades, comunidad científica, tejido social y sectores productivos con el objetivo de poner en valor el trabajo desarrollado durante más de cuatro décadas.

Montes de Oca subrayó que la Fundación es el resultado de “43 años de trabajo en La Palma” y de distintas etapas que han contribuido a consolidar una estructura administrativa y técnica sólida. En este sentido, reconoció la labor de quienes le precedieron, destacando el papel de Antonio San Blas en la creación de una base administrativa estable y de Ernesto Aguiar en la captación de fondos estatales durante la erupción volcánica para impulsar actuaciones vinculadas a la reconstrucción.

El director ejecutivo insistió en que los buenos resultados obtenidos por la Fundación no responden únicamente a una dirección concreta, sino al trabajo de un equipo técnico “muy especial”, con una alta implicación profesional. “Son gente que antepone muchas veces su trabajo incluso a su propia vida personal”, señaló.

Durante la entrevista, Montes de Oca se mostró satisfecho con el desarrollo de la Semana Biosfera, al entender que refleja un cambio en la percepción de la Fundación y en su capacidad para reunir a todos los agentes implicados en el territorio. A su juicio, la imagen de técnicos, universidades, administraciones, tejido social y sectores productivos trabajando juntos simboliza el verdadero objetivo de la Reserva: avanzar hacia “una isla más resiliente” y preparada para los retos del siglo XXI.

Uno de los asuntos centrales de la conversación fue la necesidad de que la sociedad palmera conozca mejor qué es realmente una Reserva de la Biosfera. Montes de Oca reconoció que, en ocasiones, se identifica erróneamente con una figura exclusivamente restrictiva o de protección natural, cuando su función va mucho más allá. Explicó que el programa Hombre y Biosfera de la UNESCO no pretende separar a las personas del territorio, sino integrarlas en la conservación.

“La Reserva protege la naturaleza, evidentemente, pero su función va mucho más allá”, afirmó. En este sentido, defendió que las personas deben estar en el centro de la ecuación, porque son también quienes han configurado históricamente el paisaje de La Palma. “Uno no puede expulsar a la gente del territorio, porque si la expulsas creas desafección; y si algo no lo sientes como tuyo, no lo cuidas”, apuntó.

Montes de Oca también anunció que la Fundación trabaja en un Plan de Formación en Transición Ecosocial y Cambio Sociocultural, una iniciativa que busca mejorar la alfabetización ecológica de la población y ayudar a comprender las relaciones invisibles que sostienen la vida en una isla. Para el director ejecutivo, La Palma debe tomar conciencia de sus límites, de su dependencia energética, de la gestión del agua, de los residuos y de la fragilidad de sus ecosistemas.

En este punto, defendió que el reto no es solo trasladar información, sino cambiar la manera de mirar la realidad. “Si no vemos bien, no vamos a decidir bien; y si no decidimos bien, no va a haber transformación posible”, explicó.

El director ejecutivo advirtió, además, de que no se puede cargar únicamente sobre los jóvenes la responsabilidad de transformar el futuro. Aunque destacó la importancia de trabajar con la infancia y la juventud, recalcó que las decisiones urgentes deben adoptarlas los adultos de hoy. “Si pensamos que quienes tienen que resolver el problema son solo los niños, ya no llegan a tiempo”, señaló, recordando que muchos de los impactos actuales del cambio climático responden a decisiones tomadas en el pasado.

En este contexto, Montes de Oca defendió que La Palma reúne condiciones excepcionales para convertirse en un “laboratorio de transición ecosocial”. Citó el potencial científico del Instituto de Astrofísica de Canarias, la monitorización oceánica, los estudios vinculados a la vulcanología y el propio papel de la Reserva de la Biosfera como elementos que, si trabajan de forma coordinada, pueden situar a la Isla como referente para otros territorios insulares.

“La fortaleza de La Palma no está en cada una de sus virtudes por separado, sino en ponerlas a trabajar todas juntas por un único objetivo”, afirmó. Para Montes de Oca, el proceso de reconstrucción tras la erupción volcánica debe ser también una oportunidad para generar conocimiento, empleo, nuevas oportunidades y una isla más preparada ante el futuro.

Otro de los proyectos destacados durante la entrevista fue la Red de Jóvenes de la Reserva de la Biosfera, que ya forma parte de los órganos de gobernanza de la Fundación. Montes de Oca explicó que esta incorporación responde a la necesidad de dar voz a quienes van a heredar las consecuencias de las decisiones actuales. “Los jóvenes muchas veces nos dan soluciones que los mayores no vemos”, señaló.

El director ejecutivo destacó que la Fundación no pretende sustituir competencias de ninguna administración, sino conectarlas. “Viene a generar espacios de confianza”, afirmó, defendiendo el papel de la Reserva como plataforma al servicio de todas las administraciones públicas, con independencia del color político, y también de la ciudadanía.

En su balance personal tras dos años al frente de la dirección ejecutiva, Montes de Oca aseguró que ha aprendido mucho sobre la gestión pública y sobre las distintas realidades de cada municipio palmero. También se mostró satisfecho por los avances logrados en la creación de consensos y en la superación de prejuicios sobre la Fundación.

“La clave está en ponernos de acuerdo y establecer consensos básicos que nos ayuden a avanzar”, concluyó, defendiendo que la Fundación debe seguir tendiendo puentes para que La Palma camine hacia un modelo de isla más sostenible, consciente de sus límites y capaz de convertir sus desafíos en oportunidades.

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