El Festivalito reúne a 280 participantes y reivindica más espacio para el cine canario
José Víctor Fuentes destaca en Herrera en COPE La Palma el carácter intergeneracional del encuentro, que proyectará más de un centenar de cortometrajes en El Paso
El Festivalito La Palma reúne este año a 280 participantes y se prepara para mostrar al público más de un centenar de cortometrajes rodados en la isla. Su director, José Víctor Fuentes, destacó en una entrevista en Herrera en COPE La Palma la capacidad del encuentro para conectar a profesionales, aficionados y vecinos, al tiempo que reivindicó una mayor presencia de las producciones canarias en las salas de cine.
«Siempre decimos que el Festivalito no es un festival de cine, es mucho más», afirmó Fuentes, quien definió la cita como un espacio de encuentro entre cineastas y la población de la isla. Una convivencia que busca fortalecer el sector audiovisual y acercar al público las historias que se cuentan desde el archipiélago.
Según explicó, más de 250 participantes proceden de fuera de La Palma y se desplazan durante unos diez días para formar parte de esta experiencia. El director subrayó que muchos asumen sus propios gastos, atraídos por una propuesta que invita a crear películas durante el festival y que mantiene su espíritu cercano y familiar.
«Siempre decimos que queremos seguir siendo un festivalito, pero cada vez llegar más lejos», señaló.
El reto de llegar al público
Fuentes situó entre los principales desafíos del audiovisual canario conseguir que las películas realizadas en las islas encuentren espacio en las pantallas y sean conocidas por los espectadores. A su juicio, el sector ha avanzado en su capacidad para producir, pero mantiene una asignatura pendiente en la difusión y la exhibición.
En ese contexto, destacó la incorporación este año de una gala de premios del cine hecho en Canarias, una iniciativa que considera un paso importante para reconocer a sus profesionales y dar visibilidad a sus trabajos.
El director también defendió la doble dimensión del cine como expresión artística y actividad económica. Recordó que los rodajes generan empleo y benefician a empresas de servicios, alojamientos y negocios de restauración, además de contribuir a contar historias propias.
«Queremos contar historias que nos cuenten a nosotros, y que hablen de nuestro territorio, de nuestro paisaje, de nuestro paisanaje», expresó. Frente al predominio de referentes audiovisuales anglosajones, reivindicó la diversidad cultural y la necesidad de reconocerse en la pantalla.
Un encuentro entre generaciones
Una de las características que más ha sorprendido a la organización en esta edición es la diversidad de edades. Fuentes destacó la presencia de numerosas personas mayores de 65 años, especialmente mujeres, junto a estudiantes menores de 18 llegados de Tenerife y Gran Canaria.
Esa participación amplía el perfil de las primeras ediciones, en las que predominaban los jóvenes de veinte y treinta años. Para el director, el resultado es un encuentro intergeneracional que demuestra que las ganas de crear y contar historias no tienen edad.
La programación también ha dejado momentos especialmente emotivos, como la proyección de Adiós Cuba, con la presencia de su director, Rolando Díaz. Fuentes destacó la conexión de la película con la memoria migratoria de Canarias y reflexionó sobre las dificultades de quienes deben abandonar su país en busca de una vida mejor.
Más de cien cortos y una invitación a participar
De cara al tramo final del Festivalito, Fuentes animó a los vecinos a sumarse a los rodajes, tanto delante como detrás de la cámara. La propuesta está abierta a profesionales y aficionados, con el objetivo de facilitar que cualquier persona pueda contar su historia.
El viernes, desde las 17:30 horas, se proyectará más de un centenar de cortometrajes en la Casa de la Cultura y en la plaza Francisca de Gazmira, en El Paso. El sábado será el turno de los veinte finalistas, en una jornada que incluirá un concierto de Arístides Moreno y Ant Cosmos.
Fuentes invitó al público a descubrir las historias y los escenarios de la isla a través de estas creaciones, en las que lo cotidiano adquiere una nueva mirada. Una oportunidad para compartir cine, reconocer el talento de sus participantes y celebrar un encuentro que mantiene la creación colectiva como seña de identidad.



















