Corporación 5: La Palma cierra 2025 con una recuperación “moderada” y el reto de mirar a largo plazo
En el espacio Luz Verde, dentro de Herrera en COPE La Palma y de la mano de FEDEPALMA, el director de Corporación 5, José Miguel González Hernández, desgranó las claves del Informe de Coyuntura recién presentado. Un documento trimestral que, a modo de “radiografía”, toma el pulso a la economía insular a través de indicadores como empleo, consumo, afiliación, turismo, construcción o actividad empresarial.
González recordó que el valor del informe está en su periodicidad: permite observar, a corto plazo, “qué es lo que pasó” en un sector o en un momento concreto, frente a los análisis anuales o series históricas más largas. Y con el cierre del cuarto trimestre de 2025, el diagnóstico es claro: La Palma mantiene la senda de recuperación, aunque de forma desigual.
Recuperación tras la COVID y el volcán, pero con ritmos distintos por sectores
El responsable de Corporación 5 subrayó que la isla sigue marcada por dos hitos recientes: la crisis sanitaria y, especialmente para La Palma, la erupción volcánica, que “generó destrucción operativa” y afectó a uno de los principales pulmones económicos. Aun así, el balance del año apunta a una mejora paulatina: crecimiento del producto, recuperación del nivel de renta y señales positivas en ramas clave.
Entre los sectores con mejor comportamiento destacó la construcción, que se consolida como uno de los ámbitos “más dinámicos”, y también el turismo, que muestra una tendencia de recuperación apreciable.
En cambio, la exportación agraria, con el plátano como referencia, continúa sin recuperar plenamente las cuentas perdidas. No por falta de actividad, sino por una realidad difícil de esquivar: la superficie de cultivo se redujo y la reposición de fincas destruidas requiere tiempo. “Todavía cargaremos tiempo en recuperar”, apuntó González, dejando claro que la recuperación del campo palmero será más lenta que en otros ámbitos.
Turismo: Canarias en “temporada alta” y el peso creciente de la vivienda vacacional
Uno de los matices que introduce el informe es la incorporación de la vivienda vacacional al análisis turístico. González explicó que, por primera vez, se incluye este componente porque ya ofrece “cierta confiabilidad” estadística y refleja un cambio real en el patrón de alojamiento: parte de la demanda ya no se concentra únicamente en hoteles y apartamentos, sino que se dispersa en alojamientos distribuidos por distintos puntos de la isla.
Este giro, señaló, modifica la lectura del mercado turístico: no solo importa cuántas plazas hoteleras hay, sino también cómo se reparte el visitante y qué impacto genera esa dispersión en el territorio.
Además, situó el momento turístico dentro de un contexto regional: Canarias se beneficia en el periodo analizado de su “temporada alta”, con una competencia mediterránea menos feroz que en otros momentos del año. Ese escenario, sumado a la recuperación parcial de conectividad y plazas, contribuye a sostener los buenos datos.
Ayudas y fondos: “No es tan importante la cantidad, sino la calidad”
En la conversación apareció una pregunta que se repite en la calle: si los datos mejoran y llegan recursos, ¿por qué persiste la sensación de fragilidad? González respondió diferenciando dos realidades que conviven en La Palma.
Por un lado, una circunstancia estructural propia de la isla: demografía, insularidad, distribución sectorial… problemas que vienen de lejos. Por otro, un impacto más reciente y específico, ligado a crisis sobrevenidas, especialmente la volcánica.
Y ahí entró en una idea clave: la isla ha recibido recursos, sí, pero el debate decisivo es cómo se orientan y cómo se gestionan. “No es tan importante la cantidad sino la calidad”, dijo, insistiendo en dos direcciones: que los fondos se focalicen en lo que realmente necesita La Palma y que la burocracia no frene su llegada al destino final. De poco sirve disponer de partidas si los procedimientos las convierten en un laberinto o si se invierten en líneas que no resuelven los problemas de fondo.
También advirtió de la dependencia que puede generar el sostén externo en algunos ámbitos, como el turístico, donde medidas como incentivos y conectividad resultan determinantes para mantener atractivo el destino.
2026, el año de “poner la luz larga”
Más allá de los datos, el tramo final de la entrevista giró hacia una reflexión compartida: La Palma ha estado obligada a funcionar con “luz corta”, resolviendo urgencias diarias en plena emergencia y reconstrucción. Pero el cierre de 2025 y la entrada en 2026 abren una ventana para levantar la mirada.
González defendió que la gestión cotidiana y el pensamiento estratégico no solo son compatibles, sino imprescindibles: atender lo urgente sin dejar de diseñar un rumbo que evite repetir problemas. Y lanzó una idea con carga política y social: que sea la sociedad civil —empresas, trabajadores y ciudadanía— quien empuje una agenda clara y consensuada para los próximos años, especialmente ante el horizonte electoral que se aproxima si no hay sorpresas.
La Palma, vino a decir, necesita decidir hacia dónde quiere ir y con qué prioridades: cuáles son los sectores que reaccionan rápido, cuáles requieren protección y cuáles deben planificarse a medio y largo plazo para ganar resiliencia real.
Campaña comercial de FEDEPALMA
El programa también recordó la campaña impulsada por la Federación: “Mi comercio me enamora”, activa del 26 de enero al 14 de febrero de 2026, con el objetivo de dinamizar las compras en los comercios participantes y reforzar el papel del consumo local en la economía insular.



















