La gallina canaria busca impulso en La Palma con unas jornadas para reivindicar su valor genético, productivo y cultural
La Fundación ISONORTE organiza el viernes 22 de mayo, en la Casa de la Cultura de Puntallana, la primera Jornada de Promoción y Difusión de la Gallina Canaria, una cita que pretende contribuir al reconocimiento oficial de esta población avícola autóctona y abrir nuevas oportunidades para el sector primario palmero.
La gallina canaria fue la protagonista este viernes en Herrera en COPE La Palma, dentro de la sección semanal de Juan Capote, veterinario, biólogo y doctor, que acudió acompañado por Eduardo Calderón, responsable de ISONORTE. Ambos abordaron la situación actual de esta ave tradicional, su importancia como patrimonio genético y las dificultades que atraviesa la avicultura en la isla.
La cita central será el próximo viernes 22 de mayo, en la Casa de la Cultura de Puntallana, donde se celebrará la primera Jornada de Promoción y Difusión de la Gallina Canaria, organizada por la Fundación ISONORTE. El hecho de que se presente como “primera jornada” no es casualidad: la intención, según Calderón, es que tenga continuidad y sirva para generar debate, conocimiento y acuerdos en torno al futuro de esta raza.
Juan Capote explicó que la gallina canaria lleva años pendiente de su reconocimiento oficial como raza autóctona, un proceso que, a su juicio, debería estar mucho más avanzado. Detalló que existen varias variedades tradicionales, entre ellas la negra, la jabada, la jabada dorada y la perdiz, que formarían un mismo núcleo genético. La variedad rubilana, presente sobre todo en las islas orientales, aparece genéticamente diferenciada, lo que ha abierto un debate técnico que, según Capote, ha contribuido a retrasar el expediente.
“El problema de la gallina canaria es que el expediente no está todavía en las puertas del Ministerio”, lamentó Capote, quien recordó que otras razas españolas han logrado avanzar porque cuentan con expedientes ya presentados, aunque hayan sido rechazados inicialmente. En este sentido, defendió la necesidad de “afinar” el trabajo técnico y de contar con una asociación fuerte que respalde la iniciativa, ya que sin una estructura organizada resulta muy difícil avanzar en el reconocimiento oficial.
Eduardo Calderón subrayó que el interés de ISONORTE va más allá de la conservación patrimonial. La entidad mantiene una granja de producción de huevo ecológico que actualmente genera tres puestos de trabajo. Sin embargo, advirtió de las dificultades para competir con macrogranjas ecológicas de la Península, capaces de colocar huevos en La Palma a precios inferiores a los costes locales. “Sale más barato traer un huevo que el pienso necesario para producirlo aquí”, explicó.
Ante esa realidad, ISONORTE apuesta por la diferenciación: producir con una gallina propia, adaptada al territorio, más rústica y con mejores condiciones para soportar el clima y las enfermedades locales. Calderón defendió que la gallina canaria puede convertirse en una herramienta útil para generar economía, empleo y producto local, siempre que se desbloqueen los obstáculos administrativos y productivos.
Uno de los principales cuellos de botella señalados durante la entrevista fue la ausencia de un matadero en La Palma para este tipo de animales. Calderón recordó que en 2023, en el marco de Agrocanarias y Gastrocanarias, se trabajó con gallos de raza canaria criados en la granja de ISONORTE como ingrediente secreto para cocineros. La experiencia fue un éxito, pero se topó con la imposibilidad de sacrificar los animales en la isla, teniendo que recurrir a soluciones externas.
Capote planteó la posibilidad de estudiar fórmulas legales como las salas de sacrificio asociadas a pequeñas explotaciones, una vía que ya funciona en algunas zonas de Galicia. Esta alternativa permitiría dar salida a los animales, especialmente a los machos, y evitaría que muchos criadores abandonen la actividad por no saber qué hacer con los pollos que no pueden comercializar ni sacrificar legalmente.
La pérdida de criadores fue otro de los asuntos destacados. Tanto Capote como Calderón coincidieron en que cada vez hay menos familias con pequeñas cantidades de gallinas en casa, una tradición que durante generaciones permitió disponer de huevos propios, aprovechar restos orgánicos y mantener viva la relación con el mundo rural. Las trabas burocráticas, los costes y la falta de salidas comerciales han provocado un descenso en el número de aficionados y pequeños ganaderos.
La jornada del viernes en Puntallana quiere precisamente revertir esa tendencia. El programa incluirá una intervención de Antonio Morales, de la Asociación La Campera, sobre el patrimonio histórico de la gallina canaria, y una ponencia de Alexander Torres, investigador del ICIA, centrada en la parte científica y genética. También habrá una mesa redonda y una degustación con huevos de gallina canaria, incluyendo tortillas elaboradas con este producto.
Capote defendió que la gallina canaria no solo tiene valor sentimental o cultural, sino también alimentario. Recordó que se han realizado estudios sobre la calidad de sus huevos y su carne, y destacó su potencial para la alta restauración. Además, insistió en que se trata de un animal de doble propósito, apto tanto para puesta como para carne, aunque no pueda compararse con una ponedora industrial, diseñada genéticamente para producir el máximo número de huevos.
“La gallina nuestra se adapta perfectamente a las condiciones climatológicas”, señaló Capote, poniendo como ejemplo su rusticidad frente a otras estirpes industriales. También reivindicó su papel en la vida familiar y rural, especialmente para los niños: “No hay cosa más bonita que ver a una gallina echada sacando sus pollitos”.
La gallina canaria, según defendieron ambos invitados, forma parte de la memoria agrícola y ganadera de las islas. Su presencia se remonta, como mínimo, a la época de la conquista, aunque existen hipótesis sobre una posible presencia anterior. Ahora, el reto pasa por convertir esa historia en futuro: reconocimiento oficial, más criadores, producto diferenciado y una estructura que permita que La Palma no pierda un patrimonio vivo que sigue teniendo mucho que aportar.




















