Emilio Barrionuevo retrata la memoria de Velhoco en una exposición que une paisaje, emoción e identidad de barrio

El fotógrafo palmero presenta en la Casa Salazar “Velhoco, tierra y su gente”, una muestra de 20 retratos que reflejan el vínculo de los vecinos con su entorno y reivindican la fotografía como herramienta de memoria colectiva

El fotógrafo palmero Emilio Barrionuevo vuelve a poner el foco en las personas y en su historia con la exposición “Velhoco, tierra y su gente”, una muestra inaugurada en la Casa Salazar de Santa Cruz de La Palma que reúne 20 retratos de vecinos del barrio realizados en los lugares que forman parte de su memoria vital.

Durante una entrevista en Herrera en COPE La Palma, Barrionuevo explicó que el proyecto nació a propuesta de la asociación de vecinos Tuhoco, promotora de una idea que, en un principio, contemplaba solo imágenes del paisaje, pero que acabó evolucionando hacia una propuesta más humana, incorporando a los propios residentes dentro de ese entorno que les define.

Ellos son los auténticos protagonistas de este proyecto”, señaló el fotógrafo, quien relató que cada retratado eligió el lugar donde quería posar: una huerta, la puerta de su casa, un barranco, una bodega o un rincón ligado a su infancia. Esa decisión personal, unida a largas conversaciones previas, permitió captar no solo una imagen, sino una parte de la identidad de cada vecino.

Barrionuevo subrayó que el trabajo fue mucho más allá de hacer fotografías. Durante semanas recorrió Veloco acompañado por integrantes del colectivo vecinal, descubriendo caminos, senderos y rincones desconocidos incluso para muchos residentes de la capital. “Hay momentos y sitios que uno no conoce, pese a llevar toda la vida aquí”, comentó, destacando la riqueza patrimonial y emocional del barrio.

La muestra, según explicó, tiene también un fuerte componente de memoria colectiva. Para el fotógrafo, retratar a las personas de hoy supone dejar constancia de una forma de vida, de unos rostros y de unas historias que mañana ya no estarán. En ese sentido, defendió la fotografía como una herramienta única para conservar el presente. “No hemos inventado una máquina que nos lleve al pasado o al futuro, pero sí una que mantiene el presente para el futuro, y esa es la fotografía”, afirmó.

Uno de los aspectos más destacados del proyecto es la elección del blanco y negro, una seña de identidad en la obra de Barrionuevo. Frente a la fuerza visual del color, el fotógrafo sostiene que la ausencia de color ayuda a centrar la atención en el rostro, el gesto y la emoción. En imágenes como la de un vecino con la iglesia de Las Nieves al fondo, defendió que el blanco y negro evita que la mirada se disperse y refuerza la presencia humana sobre el paisaje.

Barrionuevo insistió además en que el retrato requiere tiempo, confianza y complicidad. Antes de disparar la cámara, conversa con las personas, escucha sus historias y espera a que desaparezca la tensión inicial. “Las primeras fotos suelen ser las más nerviosas; las últimas, cuando ya se han soltado, son casi siempre las mejores”, explicó. En muchos casos, añadió, no se trata solo de retratar a alguien, sino de capturar una emoción auténtica.

La experiencia en Veloco ha dejado abierta la puerta a una posible continuidad del proyecto en otros barrios de Santa Cruz de La Palma. Aunque por ahora no hay nada cerrado, durante la propia inauguración surgió la idea de ampliar la iniciativa a lugares como San Sebastián, San Telmo, La Dehesa o Benahoare, entre otros. Para Barrionuevo, sería una forma de seguir construyendo un archivo sentimental de la ciudad a través de sus vecinos.

Durante la conversación radiofónica, el fotógrafo también habló de otros proyectos en marcha. Entre ellos, destacó su regreso a Quito para presentar el libro y la exposición de “Quito Íntimo”, así como su participación, junto a su equipo, en una final internacional de fotografía prevista en Reikiavik. A ello se suma un proyecto más personal: un libro de carácter íntimo y conceptual, con textos propios, centrado en la ausencia, la soledad y el duelo.

Pese al reconocimiento que ha cosechado dentro y fuera de la isla, Barrionuevo restó importancia a los premios y aseguró que los entiende como parte del trabajo de visibilización de su obra. Aun así, reivindicó el orgullo de que el talento palmero siga proyectándose en distintos ámbitos culturales. “En una isla tan pequeña hay muchísima gente haciendo cosas maravillosas”, destacó.

La exposición “Velhoco, tierra y su gente” permanecerá abierta en la Casa Salazar hasta el día 27, ofreciendo al público una oportunidad para acercarse no solo al trabajo de Emilio Barrionuevo, sino también a la historia íntima de uno de los barrios con más personalidad de Santa Cruz de La Palma.

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