El Espejo de la Iglesia analiza el eco de la visita del Papa León XIV a la Diócesis

El programa, emitido en COPE Tenerife y COPE La Palma y conducido por el sacerdote Francisco Hernández, repasó la actualidad diocesana y profundizó en los mensajes que deja el paso del Santo Padre por Canarias

El programa El Espejo de la Iglesia, emitido en COPE Tenerife y COPE La Palma y conducido por el sacerdote Francisco Hernández, volvió este viernes a acercar a la antena toda la actualidad de la Diócesis Nivariense. En esta ocasión, el espacio estuvo marcado por la lectura pastoral y humana de la reciente visita del Papa León XIV a Canarias, un acontecimiento que, según se subrayó durante la emisión, deja una profunda llamada a la fe, la caridad, la acogida y la defensa de la dignidad humana.

El programa comenzó repasando algunas de las noticias destacadas de la vida diocesana. Entre ellas, la clausura del Aula de Teología y Espiritualidad “Desde el corazón de Cristo”, con la presencia del obispo Francisco Cerro Chávez; el inicio de los cursos de verano del Instituto Superior de Teología, centrados en el papel de María en la vida de la Iglesia y en el estudio de los Santos Padres; y la celebración de una vigilia vocacional abierta a todos, junto a un encuentro vocacional dirigido a chicos de entre 14 y 21 años.

Tras este repaso a la actualidad, Francisco Hernández conversó con Antonio Pérez Morales, sacerdote, vicario diocesano y coordinador de la visita del Papa a la Iglesia Nivariense. Pérez Morales reconoció el cansancio acumulado tras meses de trabajo intenso, pero sobre todo quiso destacar la gratitud hacia todas las personas, instituciones y organismos que hicieron posible la organización de un acontecimiento de enorme complejidad.

El coordinador explicó que la preparación pastoral y espiritual de la visita era una tarea conocida para la Iglesia, aunque no exenta de dificultad. Sin embargo, señaló que los mayores retos estuvieron en la logística, la movilidad, la seguridad, las acreditaciones y la coordinación entre administraciones, la Santa Sede y la propia Diócesis. Todo ello, dijo, funcionó como “un puzzle” que debía encajar con precisión.

Uno de los grandes ejes de la conversación fue el mensaje que el Papa quiso trasladar durante su presencia en Canarias. Antonio Pérez Morales recordó que el viaje apostólico a España tuvo tres grandes acentos: la fe y la evangelización en Madrid, la belleza y el diálogo con la cultura en Barcelona, y la caridad en el Archipiélago. En ese sentido, subrayó que los actos celebrados en Argineguín, Las Raíces y la Plaza del Cristo estuvieron atravesados por la llamada al servicio a los pobres, a los vulnerables, a los migrantes y a la defensa de la dignidad humana.

Pérez Morales insistió, además, en que no solo las palabras del Papa resultaron significativas, sino también sus gestos. La cercanía con niños, personas mayores, migrantes y colectivos vulnerables fue presentada como una expresión visible de misericordia, ternura y acogida. También destacó la presencia de fieles de La Gomera, El Hierro y La Palma, que ocuparon un lugar destacado en los actos como signo de que toda la Iglesia diocesana se sintió representada y visitada.

El sacerdote valoró de forma muy positiva la acogida del pueblo canario al Santo Padre. Habló de una respuesta cálida, ordenada y profundamente agradecida, tanto en los actos más reducidos como en las celebraciones abiertas a una mayor participación. A su juicio, la ciudadanía respondió con serenidad, emoción y sentido de comunidad, dejando imágenes de gran belleza humana y eclesial.

Preguntado por los frutos que espera de esta visita, Antonio Pérez Morales señaló la necesidad de profundizar en una Iglesia evangelizadora, capaz de anunciar el Evangelio a los hombres y mujeres de este tiempo, pero también en una Iglesia “hospital de campaña”, que acoja, integre y dé voz a quienes no la tienen. Fe y caridad, afirmó, deben seguir caminando juntas como pilares de la misión eclesial.

El programa incluyó también la sección “La imagen de la semana”, a cargo del sacerdote Juan Pedro Rivero, centrada en una fotografía del Papa León XIV tomando las manos de una persona anónima. A partir de esa imagen, Rivero ofreció una reflexión sobre la acogida evangélica, entendida no solo como respuesta ante la inmigración, sino como una manera de mirar la vida: hacer sitio al que llega, al que sufre, al que piensa distinto o al que necesita una palabra antes que un juicio.

En la segunda parte del espacio intervino Juan Ruanoni, director de Cáritas Diocesana de Tenerife, quien compartió su experiencia en los actos celebrados en la Plaza del Cristo y en Santa Cruz. Ruanoni destacó la fuerza del mensaje del Papa en relación con las personas migrantes, especialmente su insistencia en que la dignidad humana no depende de un pasaporte ni de una nacionalidad.

El director de Cáritas subrayó también la contundencia con la que el Santo Padre se dirigió a quienes se aprovechan de la vulnerabilidad de los migrantes mediante la explotación y el tráfico de personas. Según explicó, ese llamamiento a detenerse y convertirse fue uno de los momentos más estremecedores y potentes de la visita.

Para Cáritas, añadió Ruanoni, las palabras del Papa suponen una confirmación de una tarea que ya se viene desarrollando desde hace tiempo: acompañar, acoger, integrar y sensibilizar a la sociedad sobre la realidad de quienes llegan buscando una vida mejor. También recordó que las personas migrantes no solo necesitan ser acogidas, sino que enriquecen a las comunidades cristianas con su fe, su historia y su experiencia vital.

Ruanoni describió al Papa León XIV como una persona cercana, de mirada limpia y sincera, capaz de transmitir alegría y ánimo incluso después de una jornada intensa. Entre las imágenes que más le impactaron, citó la del Papa acogiendo a niños que se acercaban corriendo a él en Las Raíces, un gesto que, a su juicio, resume el espíritu de toda la visita: brazos abiertos para quien se acerca.

El Espejo de la Iglesia concluyó así una emisión marcada por la gratitud, la memoria reciente y la llamada a no dejar que lo vivido quede en una emoción pasajera. El paso del Papa León XIV por Canarias fue presentado como una invitación a alzar la mirada, fortalecer la fe y renovar el compromiso de la Iglesia con los más pobres, los migrantes y todas las personas que esperan una mano tendida.

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