“Catálogo de especies” abre nueva etapa en el Museo Insular para concienciar al alumnado sobre el cambio climático marino
El proyecto “Catálogo de especies”, impulsado por la artista palmera Naza Martín, ha inaugurado su segunda fase en el Museo Insular de La Palma, donde permanecerá entre el 13 de abril y el 24 de mayo con una nueva propuesta didáctica dirigida a los centros educativos de la isla. La iniciativa, respaldada por el Cabildo de La Palma y la Fundación Canaria Reserva Mundial de la Biosfera La Palma, convierte el Patio de los Naranjos en un aula abierta en la que arte y ciencia se dan la mano para despertar la conciencia ambiental entre los más jóvenes.
La nueva etapa del proyecto llega después de su paso por el Museo Benahoarita, en Los Llanos de Aridane, donde participaron cerca de 800 escolares. Ahora, en Santa Cruz de La Palma, el objetivo es seguir ampliando ese alcance y aproximarse al millar de alumnos a través de una experiencia educativa que combina divulgación científica, observación artística y creación colectiva.
Durante una entrevista en Herrera en COPE La Palma, Naza Martín explicó que esta segunda fase supone un paso más en la consolidación de una propuesta que nació con la intención de “hablar de ciencia y de arte para concienciar sobre el cambio climático en el océano”. La artista destacó además el valor del nuevo espacio cedido por el Museo Insular y el Cabildo, que permite desarrollar la actividad “al aire libre, en plena naturaleza y con vistas a la cumbre”.
La base del proyecto parte de una idea original: utilizar un catálogo de especies imaginarias como herramienta para que el alumnado reflexione sobre el deterioro del medio marino y las posibles respuestas ante los efectos del cambio climático. En esa tarea resulta clave la participación de la bióloga marina Belén Caro, integrante de la Fundación Reserva de la Biosfera, encargada de ofrecer al alumnado una primera aproximación científica a problemas reales que ya afectan al entorno insular.
Caro subrayó en la entrevista que uno de los grandes retos consiste en lograr que los estudiantes entiendan que cuestiones como el calentamiento del mar, la acidificación del océano o la llegada y desaparición de especies no son fenómenos lejanos, sino procesos que ya tienen impacto directo en La Palma. “A veces se habla de cambio climático o de contaminación como si fuera un problema de otros, pero también está ocurriendo aquí”, señaló.
En sus charlas, la bióloga acerca al alumnado conceptos como la subida del nivel del mar, el aumento de la temperatura del agua, la acidificación oceánica o la pérdida de biodiversidad, siempre con ejemplos cercanos. Entre ellos, mencionó la transformación de ecosistemas marinos canarios, la regresión de especies adaptadas a aguas más templadas o frías y el deterioro de hábitats como los sebadales, fundamentales para el equilibrio ecológico del litoral.
Belén Caro también puso en valor que La Palma cuenta en Fuencaliente con un observatorio marino de cambio climático, un enclave singular que permite a la comunidad científica estudiar cómo podría comportarse el océano del futuro en condiciones de mayor acidificación. Un recurso que, a su juicio, convierte a la isla en un espacio privilegiado para aprender, investigar y sensibilizar.
Tras esa parte divulgativa, entra en escena la propuesta artística de Naza Martín. A partir de su exposición y de sus grandes dibujos elaborados con estilógrafo, la creadora invita al alumnado a observar más allá de la primera impresión y a imaginar nuevas especies capaces de sobrevivir —o incluso de resolver— algunos de los problemas planteados previamente. Así, cada estudiante diseña un ser marino ficticio con nombre científico, características propias y estrategias de adaptación frente a amenazas como los plásticos, el calentamiento del agua o la alteración de los ecosistemas.
La artista explicó que el objetivo es que los alumnos no solo escuchen, sino que interioricen los conceptos mientras crean. “Cogemos la realidad y la transformamos”, resumió. En ese proceso, el dibujo se convierte en una vía para activar la imaginación, la reflexión y también el trabajo en equipo, ya que al final de cada sesión los participantes comparten sus creaciones con el resto del grupo para enriquecer mutuamente sus ideas.
Belén Caro destacó precisamente esa capacidad del proyecto para traducir problemas complejos en experiencias comprensibles y cercanas. A su juicio, la combinación entre ciencia, arte y juego facilita que el alumnado asimile mejor los contenidos y los relacione con su propia vida. No se trata solo de transmitir información, sino de sembrar una conciencia crítica y activa sobre la necesidad de proteger el entorno.
En la presentación oficial de esta nueva fase estuvieron presentes Isabel Santos, directora del Museo; Miriam Perestelo, consejera de Cultura y Patrimonio del Cabildo de La Palma; Alfonso Montes de Oca Acosta, director ejecutivo de la Reserva de la Biosfera; además de la propia Belén Caro y Naza Martín. El acto sirvió para visibilizar una alianza institucional que sitúa el liderazgo femenino y la colaboración entre cultura, educación y sostenibilidad en el centro de una propuesta con vocación de continuidad.
Esa proyección va más allá de esta etapa en el Museo Insular. Naza Martín avanzó que los trabajos del alumnado formarán parte de una exposición con motivo del aniversario de la Reserva de la Biosfera, previsto para finales de junio en Puntallana, y no descartó seguir desarrollando allí un aula abierta con participación de los centros del municipio. Además, el proyecto ya ha comenzado a caminar fuera de La Palma, con experiencias previas en otros puntos de Canarias y con la vista puesta en su futura exportación.
“Catálogo de especies” se afianza así como una iniciativa educativa singular que convierte la creatividad en herramienta de conciencia ecológica. Un laboratorio vivo en el que los jóvenes no solo imaginan criaturas imposibles, sino que aprenden a mirar de otra manera el mar que les rodea y a entender que su cuidado también depende de ellos.




















