Ángel Alonso prevé una temporada con lluvias en La Palma según sus cabañuelas
El cabañuelista expone en Herrera en COPE La Palma sus observaciones para el otoño y el invierno: episodios de lluvia, posibles calimas y frío más intenso hacia febrero y marzo, con diferencias entre las zonas de la isla.
Ángel Alonso considera que La Palma podría encadenar una nueva temporada con lluvias, aunque quizá menos generosa que la anterior. Así lo explicó en Herrera en COPE La Palma, en una entrevista con Miguel Ángel San Blas en la que presentó sus cabañuelas para el otoño y el invierno. Su interpretación se basa en la tradición popular y en la observación de la naturaleza, no en una predicción meteorológica científica.
El cabañuelista señaló que las observaciones de este año le llevan a contemplar una temporada parecida a las últimas, si bien advirtió de que algunas zonas podrían recibir menos precipitaciones. En su lectura, las señales de la luna de octubre resultaron especialmente favorables para el norte y el este de la isla, mientras que el panorama del Valle de Aridane ofrece más dudas.
Alonso explicó que combina lo observado en San Mateo, San Miguel y la luna de octubre con anotaciones recogidas durante el año. Entre ellas figuran la presencia de insectos, las floraciones y la evolución de las cosechas. Son elementos que incorpora a su interpretación tradicional del tiempo.
Sobre San Mateo, destacó la presencia de nubes lenticulares y cercos alrededor del sol y de la luna, que relacionó con los augurios de lluvia transmitidos por la tradición oral. En San Miguel, en cambio, subrayó el tiempo del este, que vincula con posibles episodios de calima durante el invierno. La lluvia de la luna de octubre fue la observación que valoró de manera más favorable.
Su expectativa es que los sucesivos cambios de luna puedan coincidir con episodios de precipitación. Para el oeste de La Palma expresó el deseo de que noviembre aporte agua, aunque reconoció expresamente que esa expectativa también puede responder a sus ganas de que llueva en las zonas menos favorecidas.
En cuanto al frío, situó los episodios más intensos hacia febrero y marzo y planteó la posibilidad de nevadas tardías. También contempló periodos de calima intercalados entre los episodios de lluvia.
El propio Alonso insistió en los límites de estas interpretaciones: «Una cosa lo dicen las cabañuelas y luego otra cosa es la realidad». La entrevista recupera así una tradición popular de observación del entorno, que no sustituye a los pronósticos ni a los avisos meteorológicos oficiales.














