Cope La Palma nace en mayo de 1995 como emisora del grupo CADENA COPE en la isla de La Palma (Islas Canarias). Nuestros estudios están en Santa Cruz de La Palma en la calle Antonio Rodríguez López 24, y nuestro teléfono 922 415050.
Es la primera radio de la isla con página web, y con emisión en directo de radio online.
Un órgano de información y opinión con este carácter, necesita, por su propia naturaleza, un ideario inspirador, tanto de su normativa empresarial interna, como del comportamiento profesional de todos sus equipos humanos.
Es verdad que, a diferencia de otros modelos de radiodifusión católica, esta Cadena ha optado por el carácter “general, profesional y comercial” de su programación, jugando en el mismo terreno que las grandes firmas europeas de la Radio. El que COPE no sea emisora “religiosa” porque su programación es fundamentalmente “profana” conlleva esa limitación; pero supone una “presencia misionera” que no podría darse en otro supuesto por ser la suya una audiencia general, no marcada necesariamente por su adscripción religiosa.
Como fuentes inspiradoras de ese Ideario han de considerarse siempre las constituciones conciliares “Lumen gentium” y “Gaudium et spes” así como también el Decreto “Inter mirifica”, “Communio et progressio” y, en su conjunto, el magisterio eclesial sobre las Comunicaciones sociales. La COPE observará fielmente, en su letra y en su espíritu, la legislación de la Iglesia sobre el particular, asumirá los valores deontológicos de la profesión informativa y actuará dentro del marco democrático de la Constitución española.
1- Difundir la doctrina y actividades de la Iglesia Católica.
2- Orientar a la opinión pública con criterio cristiano.
3- Colaborar en la promoción humana, social y cultural de la sociedad en general.
4- Ofrecer programas informativos de noticias, comentarios, editoriales y demás servicios que pueden enmarcarse dentro de esta temática.
5- Ofrecer programas recreativos de sano esparcimiento.
En la transmisión de noticias, mensajes y valores, tendrá siempre en cuenta peculiaridades, posibilidades y limitaciones del medio radiofonico. COPE cuidará esmeradamente la formación inicial y permanente de sus profesionales en todos los ramos y niveles y, con especial énfasis, la de los responsables de la información, opinión, programación musical e inserciones publicitarias. Esta formación ha de cubrir los aspectos técnicos, culturales, deontologicos y humanistas que definen a la Cadena.
Al amparo de su propia “Fundación Radio Popular” organizará periódicamente para los profesionales de su propia plantilla, cursos de actualización, no tan sólo de carácter técnico, sino comprensivos también de la formación doctrinal y moral.
En el tratamiento de los temas ideológicos y políticos ejercerá la libertad constitucional de información y de expresión, con sentido de la responsabilidad y criterios de independencia, sin involucrar a la Cadena ni a ninguno de sus espacios en opciones partidarias.
Es función de los órganos rectores de la empresa establecer los componentes básicos de esta línea editorial y definirla en determinados momentos ante las cambiantes situaciones de la actualidad.
Esta línea será interpretada por los directores de programas y por los profesionales de la plantilla, con un amplio crédito de confianza, respetuosos con la responsabilidad y la creatividad de los mismos.
Las personas que son llamadas a cualquier responsabilidad de COPE, tienen el derecho y el deber de conocer previamente el Ideario y los componentes esenciales de su línea editorial. La aceptación de un cargo de índole redaccional implica también la asunción por el interesado de los compromisos morales y profesionales exigidos por el Ideario. El menosprecio, la hostilidad, la incongruencia profesional y el silencio sistemático o reiterado sobre los mismos, cuestionarían, en principio, su permanencia en el servicio, a salvo siempre su persona de cualquier arbitrariedad no constatada.
Los programas de la Cadena y de sus emisoras estarán siempre en consonancia con la línea editorial y ésta con el Ideario. Por lo demás, sus antenas han de estar abiertas a la expresión de otros pareceres, en entrevistas o debates, siempre que no atenten contra el significado de la Cadena, abusando de la hospitalidad de la Casa. En ella debe darse siempre un talento democrático y un respeto al pluralismo, cuidando siempre también que el oyente conozca adecuadamente en cada tema la posición al respecto de la Emisora.
Asumirá la defensa de los derechos humanos, tal como se expresan en el magnetismo de la Iglesia y en los grandes acuerdos internacionales.
Ayudará a crear una conciencia colectiva sobre los deberes anejos a esos derechos y promoverá, sin fisuras, la solidaridad ente los seres humanos, de cualquier raza, país o condición social. Difundirá asimismo, con claridad y con ahínco, el concepto cristiano del matrimonio, de la familia y de la sexualidad. Presentará un tipo de hombre y un modelo de sociedad, abiertos a la trascendencia y enriquecidos por la conciencia moral y por la fe religiosa.
Mostrará abiertamente su opción preferencial por los pobres y por los marginados, sin menoscabo del respeto y la estima que le merecen todas las personas y grupos. Respetará siempre los ámbitos de la intimidad personal y de la vida privada, salvo cuando se atente desde ellos contra derechos ajenos o el bien de la comunidad.
Laborará incansablemente por la paz, por la justicia y por la libertad; propiciará siempre el talante conciliador, la convivencia y el diálogo. Sacará a la luz pública los fallos y las quiebras de la sociedad, denunciará las injusticias, pero sin sembrar odios ni esparcir gérmenes de división. Respetará las leyes y a las autoridades democráticas, con espíritu de colaboración al bien común.
En los errores y fallos que acarrea la actividad radiofónica, la COPE estará abierta a la rectificación oportuna y abrirá sus antenas a las instancias implicadas en un acontecimiento social.
Por todo ello, la COPE, sin perder unidad de mensaje ni anchura de horizontes, tendrá esmeradamente en cuenta la singularidad de los pueblos de España; se identificará con sus mejores aspiraciones, promoverá su cultura, estará atenta a su sensibilidad diferenciada.
Debe impulsar, por último, una solidaridad humana y cristiana entre todas las comunidades autonómicas, que propicie la superación de aquellos desniveles económicos y sociales entre ellas, que ensombrecen el mapa español.
La COPE se sitúa, sin recelos, y con la conciencia crítica en cada momento, en el horizonte de la Europa comunitaria, sin estrecheces nacionalistas. No considera extranjeros ni a los pueblos ni a los hombres y mujeres de América Latina. Quiere con sinceridad prestar su voz y su voto a los pueblos del Tercer Mundo.
Ahora bien, en ese contexto de la vida en general, pueden y deben ocupar su puesto unos programas explícitamente religiosos, que reflejen e interpreten la actualidad de la Iglesia y difundan abiertamente su mensaje evangelizador. La información eclesial y religiosa, al compás mismo de los acontecimientos importantes, debe estar presente, con sobriedad y equilibrio, en los informativos ordinarios.
La dimensión moral, y a veces trascendente, de otras noticias y problemas que salen a las ondas, debe también asomarse a los programas (políticos, culturales, recreativos, musicales) de esos espacios radiofónicos. El acento cristiano y religioso no debe abrumar ni atosigar, pero sí impregnar con delicadeza y acierto, el contenido de otras emisiones.
En los programas religiosos de la COPE se conjugará la dimensión informativa con el mensaje editorial; la entrevista y el debate, con el reportaje o la retransmisión de un acontecimiento.
Dada la naturaleza y la titularidad de este medio, es obvio que esa programación esté vinculada, según el ámbito de la emisión, a la Conferencia Episcopal Española, a las Conferencias provinciales o a las Iglesias diocesanas, según el respectivo campo pastoral.
La COPE no representa ni oficial ni oficiosamente, salvo cuando se hiciera constar en algún caso, a la autoridad jerárquica de la Iglesia. No es su portavoz: pero eso no quita, sino favorece, el que haya de ser altavoz de las enseñanzas y directrices de los pastores y del dinamismo de la vida eclesial. La COPE asume con gusto y con honra ese cometido, a cuyo servicio pondrá también la competencia y la creatividad de sus profesionales.
Los programas religiosos de COPE estarán en sintonía con los proyectos pastorales de la Iglesia, a escala nacional, regional y diocesana. Registrarán fielmente los acontecimientos de la vida eclesial, abrirá sus micrófonos a voces diferentes, pero no será tribuna de división ni de disenso sistemático, dada la responsabilidad eclesial y comunional de este medio.
Los responsables de COPE, a todos los niveles, mantendrán un espíritu de colaboración con las instancias de la Iglesia que les corresponden y confían también en la comprensión, estima y tolerancia de sus pastores para con una actividad tan valiosa para evangelizar y tan cargada de riesgos.
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